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Competencia de egos: quiénes son los que impulsan la conquista del espacio

Por Martina Rua

Artemis es una base lunar formada por cinco domos que dan servicio a una pequeña industria pesada y al turismo espacial. Pasarla bien en la luna es caro, y a muchos jóvenes no les alcanza el dinero para subsistir. Los apartamentos son tan pequeños como cajas, se comparten instalaciones de aseo comunales y se comen unos snacks de algas muy baratos. La pobreza ha persuadido a muchos de armar una comisión criminal: un sabotaje en la superficie lunar. La luna se ha convertido en un campo de batalla para el crimen organizado que persigue una nueva tecnología que podría revolucionar todo el sistema de comunicación de la Tierra.

Esta es la trama de Artemis, la segunda novela de Andy Weir, escritor del bestseller The Martian, que esta vez nos lleva a la luna a espiar a posibles poblaciones futuras y sus conflictos. Mientras la ciencia ficción sigue encontrando en el espacio un lugar fértil para emplazar sus historias, una nueva ola de empresas, científicos e inversionistas predice sociedades interplanetarias y construye un presente prometedor para las próximas tres décadas de exploración y conquista espacial en la que las bases de habitantes permanentes en la luna, subsidiarias de empresas en estaciones espaciales privadas, miles de constelaciones de satélites brindando servicios permanentes o hasta el turismo a Marte salen del terreno de la ficción para ser ciencia.

A mediados de la década del 90, el fin de la Guerra Fría había desinflado a las principales agencias espaciales. Así como la NASA logró poner hombres en la luna, la ex URSS logró los mayores récords de permanencias humanas en el espacio a bordo de sus estaciones espaciales. Pero con el cambio de política contaban con mucho menos presupuesto y por ello debieron abrirse hacia la colaboración con iniciativas privadas. “Las actuales agencias espaciales siempre tendrán su participación en la actividad espacial por más que existan las empresas privadas, ya que por un lado las primeras tienen la experiencia y las segundas tienen recursos para afrontar una nueva actividad espacial en la cual prima la optimización de recursos con los cohetes reutilizables, por ejemplo, ya que los costos corren por su cuenta, en la jerga científica se dice que las compañías privadas están subidas a hombros de gigantes (las agencias espaciales) ya que utilizan su experiencia y la mejoran”, describe Diego Córdova, investigador de historia espacial y vuelos tripulados, periodista y autor del libro Huellas en la luna, que se publicará en abril próximo, a días de que se cumplan los 50 años del programa lunar Apolo 11.

Más que competencia de naciones contra empresas, existen hoy cientos de programas en colaboración entre ambos mundos. La rigurosidad, detalle y planificación a largo plazo de las agencias nacionales se mezcla con la agilidad, la no adversión al fracaso y la ambición de actores privados, generando un escenario de alta ebullición. Por ejemplo, este año Estados Unidos volverá a contar con sus propias naves tripuladas para enviar a sus astronautas a la Estación Espacial Internacional (ISS), algo que no podía hacer desde 2011, cuando la flota de transbordadores de la NASA (integrada por el Discovery, el Atlantis y el Endeavour) fue retirada del servicio activo y sus astronautas, hasta el día de hoy, vuelan a bordo de las naves rusas Soyuz. Ahora volverán al espacio de la mano de SpaceX, con su nave Dragon (la cual ya realizó vuelos no tripulados llevando suministros a la Estación Espacial Internacional) y de Boeing con su nave CST-100 Starliner. “También, para 2024 las principales agencias espaciales (NASA de EE.UU., JAXA de Japón, ESA de Europa, CSA de Canadá y Roskosmos de Rusia) están planificando una nueva estación espacial llamada Deep Space Gateway, que orbitará en torno a la luna, será más pequeña que la actual en órbita terrestre, pero por primera vez un complejo orbital tripulado estará fuera de la órbita terrestre, lo cual será un pequeño paso en la exploración de nuevas tecnologías para los futuros vuelos interplanetarios”, describe Córdova.

La nueva liga espacial

En el mundillo aeroespacial se los conoce como los protagonistas del Newspace, son una coalición de magnates que están corriendo los límites de lo posible en términos de innovación con visiones de trascendencia terrestre. Su esfuerzo colectivo genera una competencia que actúa como un catalizador para el progreso. Un poco por ego, poder y también altruismo, hay un trío de alto perfil que viene conquistando nuevos hitos cada semana, generando una infraestructura y una visión que los trascenderá.

Fue la inspiración para crear al personaje de Tony Starke en Ironman, Elon Musk, el empresario nacido en Sudáfrica comenzó SpaceX en 2002 con US$ 100 millones procedentes de su previa fortuna en PayPal, de la cual fue uno de los fundadores. También, creó Solar City, The Boring Comany, entre otras. La compañía ya ha lanzado casi 70 cohetes y ha obtenido contratos con la NASA, la Fuerza Aérea de EE.UU. y las principales agencias espaciales para colocar satélites en órbita y ayudar a reabastecer a la Estación Espacial Internacional y pronto llevar también tripulaciones allí. Tuvo lanzamientos fallidos, con explosiones y pérdidas multimillonarias, pero también lanzó un auto Tesla (también fundada por Musk) al espacio como parte de su proyecto del cohete Falcon Heavy. Musk, amante de los anuncios grandilocuentes, planea enviar a la gente al espacio en vuelos comerciales. El año pasado, anunció el primer “turista en la luna” de SpaceX, que será el millonario japonés Yusaku Maezawa. Pero un objetivo final es enviar vuelos tripulados a Marte y eventualmente colonizar el planeta rojo.

Tuitero verborrágico, Musk suele soltar primicias y chicanas en 240 caracteres. El 11 de enero último mostró en Twitter el prototipo de su cohete Starship, hasta ese entonces conocido como BFR, con la que espera de podamos viajar a Marte. La foto es tan increíble que lo llevó a aclarar: “Esta es una imagen real, no una representación”. La nave Starship Hooper tiene ocho metros de diámetro, como lo será el futuro cohete, pero es más corto que su versión orbital que se espera para junio. Sus primeros vuelos de prueba suborbitales, que alcanzarán varias decenas de kilómetros en el aire antes de volver a aterrizar en la Tierra, podrían llegar en marzo o en abril. Esa versión se combinará con un potente cohete conocido como Super Heavy. SpaceX ha dicho que el dúo, algún día, podría transportar personas de ciudad a ciudad en la Tierra en muy poco tiempo, así como propulsar a los pasajeros alrededor de la Luna, a la superficie lunar, e incluso a Marte y viceversa. Musk cree que de tener éxito le estará dando a la raza humana la mejor oportunidad de supervivencia en el futuro.

Alguien que conoce bien a Elon Musk es el astronauta Garret Reisman, que por siete años fue el Jefe de Operaciones Espaciales en SpaceX, hasta mayo último. Previamente había sido astronauta en la NASA y hoy continúa como consejero senior de la empresa de Musk y entrena alumnos desde la Universidad de California del Sur. “Como astronauta de la NASA, pude volar en el transbordador espacial y en la estación espacial internacional. Al realizar tres caminatas espaciales, tuve la oportunidad de ver nuestro frágil planeta en su totalidad. En SpaceX fui parte de la nueva vanguardia y ayudé a liderar esta empresa dinámica y altamente innovadora hacia un nuevo futuro comercial en el vuelo espacial humano”, le explica a LA NACIONrevista Reisman, que no duda en que será SpaceX la que llegue primero a la luna y Marte. “Creo que estamos al comienzo de una nueva era dorada de la exploración espacial. Uno de los aspectos más visibles será el turismo espacial y la otra característica definitoria será que los humanos abandonen la órbita terrestre baja por primera vez desde principios de los años setenta”, dice.

El multimillonario inglés Sir Richard Branson ha estado persiguiendo el turismo de vuelos espaciales desde 2004 con Virgin Galactic, cuando logró el primer vuelo suborbital superando los 100 kilómetros con un piloto comercial. Cuenta ya con 600 personas preinscriptas dispuestas a pagar un ticket de 250.000 dólares para hacer turismo por el espacio. En diciembre pasado, luego de un vuelo exitoso con su nave Unity, que llegó a una latitud de 83 kilómetros, cerca de la cuarta capa de la atmósfera (los vuelos comerciales vuelan a 12 kilómetros, aproximadamente) declaró que él mismo lo tomará este año para luego abrir la experiencia a los turistas que quieran transformarse en astronautas, al menos por un rato. Todavía lucha con el fantasma de inseguridad que dejó un intento fallido en 2014, que se cobró la vida de un copiloto.

Como si ser el hombre más rico del planeta y el fundador de la empresa más importante no lo tuviera ocupado, Jeff Bezos también se subió a la conquista de las estrellas. Una compañía menos publicitada que Amazon que tiene el rey del comercio electrónico es Blue Origin, que busca sobresalir en la industria espacial con transporte a Marte, satélites orbitales y vuelos espaciales humanos. Bezos, distinto de Musk, prefiere dar pasos firmes, pero sin grandes anuncios. Desde 2016, ha vendido US$ 1000 millones de sus acciones de Amazon cada año para poder mantener la empresa en activo. Su objetivo, como el de SpaceX, es reducir el costo de los viajes espaciales produciendo cohetes reutilizables. En el pasado, los cohetes se descartaban después de un solo lanzamiento. También está preparando el envío de turistas espaciales en un vuelo suborbital, con boletos que podrían costar unos US$ 300.000 por persona. Bezos tiene ambiciones de formar una sociedad con la NASA para probar la posibilidad de asentamientos humanos permanentes en la Luna.

Otro jugador de peso en la empresa Boeing, que junto con SpaceX trabaja en naves que puedan llevar tripulaciones a la ISS muy pronto. La astronauta Kavya Manyapu es parte del equipo de desarrollo de la nave espacial Starliner y los trajes espaciales para ir a Marte. Consultada por el ambiente de ultracompetitividad y el estrés que una industria así genera, Manyapu asegura que no es un problema. “La carrera por la conquista del espacio para mí es mucho más que exploración espacial, significa evolución humana. Mi sueño es poder ir al espacio y me estoy formando como astronauta para lograrlo. Aunque es una industria ultracompetitiva, es una comunidad muy reducida y para nosotros es un sueño hecho realidad estar trabajando aquí, por lo que, si bien existe el estrés, todo lo que hay que lograr es por el bien general y esa trascendencia es lo que me motiva a trabajar”, explica a LA NACION revista desde la base de Boeing en California.

De acá en más

Todos estos avances colosales se explican también con el desarrollo tecnológico logrado en los últimos años en muchas direcciones como la obtención de nuevos materiales compuestos y miniaturización de la electrónica y que estén al alcance de un gran sector de la sociedad. “Sin duda observaremos grandes (en cuanto al número) constelaciones de satélites muy pequeños, los cuales trabajarán en conjunto a fin de observar nuestro planeta. De esta manera tendremos información precisa y en tiempo real para encontrar soluciones a problemas medioambientales, de logística, comunicaciones, desarrollo urbano y actividad agropecuaria, entre otras”, describe Diego Bagú. Otra industria que florece además de las empresas de cohetes lanzadores es la satelital, que cuenta con un jugador argentino de peso.

La compañía argentina de microsatélites Satellogic, dedicada a la analítica geoespacial, firmó un acuerdo de servicios para lanzamientos múltiples con China Great Wall Industry Corporation (CGWIC). Llevará al espacio 90 microsatélites de la empresa desde su base en Taiyuán. El primer lanzamiento –planificado para el último cuatrimestre del año en un cohete Long March 6 (LM-6)–, pondrá 13 nuevos dispositivos en órbita. La flota formará una constelación para la observación de la Tierra que tendrá la capacidad de proporcionar semanalmente imágenes de un metro de resolución de todo el planeta, reduciendo drásticamente el costo de los servicios de análisis geoespacial de alta frecuencia. Así opina Emiliano Kargieman, fundador de Satellogic, sobre el presente exploratorio: “Estamos pasando un momento de transformación importante en lo que son las cadenas de valor de la industria aeroespacial y redefiniendo donde se invierte más en investigación y desarrollo. Los últimos 12 años han cambiado el juego. No solo las ya líderes como SpaceX, también pequeñas como Satellogic y otras tantas que estamos trabajando en una generación de satélites más baratos, pequeños, livianos y formar constelaciones para dar servicios de observación de la Tierra y también comunicaciones”, dice.

Las constelaciones de microsatélites tienen un sinfín de usos y permiten mirar a la Tierra en tiempo real desde el espacio. Por ejemplo, comunicaciones para internet de alta velocidad, análisis de señales, servicios para la industria del agro y el petróleo. “Hasta hace muy poco, esto era una locura; ahora hay decenas de empresas que nacen para ocupar todas las posibilidades que se abren con el geoanálisis de orbita baja”.

El nuevo escenario es prometedor y eso hace que nadie quiera quedarse afuera. Son muchos los países más allá de los EE.UU. que se anotan en la conquista del espacio. Por ejemplo, el Sheikh Mohammed bin Rashid al Maktoum, vicepresidente y primer ministro de los Emiratos Árabes Unidos. Su imperio se basa en la riqueza del petróleo y Maktoum quiere diversificar el PBI de su país, y el sector de ciencia y tecnología es una prioridad. El proyecto, conocido como Mars 2117, incorpora muchas de las tecnologías de investigación y conceptuales más importantes del mundo. Una inversión de US$ 380 millones en Virgin Galactic le otorga una participación del 38 por ciento de la compañía de exploración espacial. El mandatario declaró recientemente en el diario LA Times que la primera misión a Marte será “enviar una sonda meteorológica no tripulada llamada Hope a Marte a tiempo para celebrar el 50 aniversario de la nación, en 2021”.

Mientras la exploración privada avanza, también muchos países anuncian la creación de sus agencias espaciales de cara a un futuro humano interplanetario, como Australia, que anunció planes para lanzar su agencia espacial, como también varios países de Africa como Africa del Sur, Nigeria, Kenia y Etiopía. Del ámbito privado, la startup japonesa Momo lanzó su primer cohete comercial construido por Interstellar Technologies. India prepara su primer cohete comercial mientras que en 2017 logró enviar 104 satélites a la vez en un solo cohete. ¿Y China? “Su aparición tardía como potencia espacial capaz de enviar naves tripuladas contrasta con los pasos agigantados que da, ya que fue capaz de colocar pequeñas estaciones espaciales tripuladas y este año dio un gran avance logístico y tecnológico al hacer alunizar, por primera vez en la historia, una nave no tripulada en la cara oculta de la luna, con vehículo rodado incluido. El programa chino pertenece íntegramente a su esfera militar y eso hace que dicho programa sea de interés estratégico para su nación, más allá de la exploración espacial y resultados logrados. Fuera del ámbito privado, hizo su aparición la India, la cual cuenta con su propia agencia espacial y sigue adelante en el desarrollo de su propia nave tripulada, llamada Gaganyaan, con la firme promesa de realizar su primer vuelo en 2022.

Bagú, del Planetario de La Plata, opina que China ha mantenido una política coherente e ininterrumpida en cuanto a su programa espacial. “Y lo significativo es que ha logrado importantísimos resultados a lo largo de muy pocos años. Pero, además, ha colocado ya dos estaciones espaciales en órbita terrestre y ha alunizado en dos oportunidades, sin duda alguna, en pocos años veremos flamear la bandera del país oriental en la superficie selenita”, explica.

La nueva exploración espacial se abocará también en la utilización de recursos del espacio, la posibilidad de producir combustible para cohetes en alguno de los asteroides y de reutilizar el agua que se está encontrando, también en montar más infraestrucutura en órbita baja para observación y nuevos servicios de comunicaciones. “Vamos a ver las primeras estaciones privadas, no ya no solo de gobiernos, sino también de empresas para desarrollar, por ejemplo, drogas que en microgravedad tiene algunas ventajas y fibras para comunicaciones, eventualmente también se usarán para turismo espacial”, describe Kargieman. En una segunda etapa, un avance en minería de asteroides, ricos en minerales y difíciles de encontrar en la Tierra, además de generación de energia solar (en el espacio tienen 10 veces mejor eficiencia y lugares sin sombra, para recolectar energia de manera eficiente).

También es esperable que los costos de lanzamientos en las proximas décadas bajen mucho y todo esto impulse más y más inversiones. ¿Podrán los chicos nacidos este año gozar de las facilidades interplanetarias? “Al menos un porcentaje de los chicos que nazcan hoy van a tener la posibilidad de pasar una temporada de trabajo en la luna o marte, y, por ejemplo, poder hacer investigación en el espacio. Mi hija Asia tiene 2 años y uno de mis objetivos personales es llevarla a conocer la luna en unos 20 años, y me lo tomo muy en serio”, cierra.

Los desafíos de asentar comunidades en la luna y Marte no son solo tecnológicos, quizás los más débiles eslabones en la cadena de exploración están ligados a investigar cómo serán las consecuencias de la vida y permanencia a largo plazo y la posibilidad (o no) de que generaciones de seres humanos puedan nacer allí. Aunque hay cautela a la hora de marcar fechas para los próximos hitos, la luna será la primera en la próxima década, o dos, y luego Marte. Luego de todas esas conquistas, seguro llegará la hora para otra nueva era de expansión espacial.”Somos generaciones privilegiadas. Aquellas que verán el regreso del hombre a la luna y del primer y tan ansiado viaje a Marte. Estamos viviendo ese antes y después en la conquista del espacio. Y ahora sí, será para establecernos para siempre y convertirnos en una especie interplanetaria”, cierra Bagú.

Fuente: La Nación

Ya es posible “teletransportarse” al Camp Nou a través de la realidad inmersiva con 5G

Por Martina Rua

BARCELONA.- Un casco de realidad virtual , cámaras 360 yconectividad de red 5G son los ingredientes necesarios para lograr algo muy parecido a la teletransportación. El proyecto se llama 5GStadium-Realidad Inmersiva para deportes, busca permitir que los espectadores puedan sentir que están en el campo de juego aunque no estén físicamente ahí, y se enmarca dentro de una iniciativa llamada 5G Barcelona para consolidar a la ciudad como un referente en el despliegue de esta tecnología.

En el MWC 2019 que se desarrolla en esta ciudad hasta el jueves, la alianza anunciada por Telefónica y el FC Barcelona convirtieron al Campo Nou en el primer estadio de Europa con cobertura 5G dedicada. “La conectividad es el oxígeno del mundo digital en el que estamos inmersos, y las nuevas capacidades de la red 5G permiten esta nueva generación de servicios. Asistir en directo a un partido de fútbol de primer nivel mundial es un privilegio que no todos pueden disfrutar, y este proyecto nos permite ofrecer la posibilidad de vivir eventos deportivos de esta magnitud”, remarcó en la presentación Emilio Gayo, presidente de Telefónica España.

Las redes 5G comenzarán a operar este año en varios países; ofrece más ancho de banda y menor latencia (demora) en la transmisión de los contenidos y puede llegar a ser unas 10 u 11 veces más veloz que una transmisión por redes 4G.

Este tipo de transmisiones ya se realizan desde algunos estadios de básquet en la NBA y crecerán para eventos deportivos y recitales en todo el mundo, permitiendo explorar nuevas formas, más inmersivas, de disfrutar de los acontecimientos deportivos desde casa como si estuvieras en el estadio.

El usuario se coloca un casco de realidad virtual que le permite mirar a su alrededor y ver desde todos los ángulos el campo de juego y a los jugadores, como si estuviera físicamente allí, y sin demora en la transmisión, que se hace en vivo y en directo.

El despliegue, que está en su etapa de prueba, le da al Camp Nou una cobertura permanente 5G en las tribunas y en el terreno de juego, usando la banda comercial de la empresa Telefónica y una red de Ericsson.

En el stand de Telefónica en la feria se pudieron experimentar imágenes en directo desde el Camp Nou, así como contenidos exclusivos del entrenamiento del primer equipo en el estadio de la Ciutat Esportiva Joan Gamper, y un tour virtual en el estadio. Con unas gafas o casco de realidad virtual, el espectador puede ver el partido desde la tribuna, junto a al arquero, cerca de los bancos suplentes o escoger el punto de vista que quiera en cada momento, viendo y oyendo el encuentro como si estuviese en el campo.

Más ancho de banda y menor latencia

Los grandes estadios de fútbol se están convirtiendo en los últimos años en un lugar donde las nuevas tecnologías juegan un papel clave en la captura y retransmisión de las experiencias deportivas: cablecams (esas cámaras que sobrevuelan el pasto colgadas de cables), cámaras en grúas, drones, coberturas móviles reforzadas y streaming de contenidos exclusivos son algunas de las innovaciones que enriquecen la experiencia de la televisión, y que el 5G amplificará gracias al alto ancho de banda de subida una menor latencia (lo que permite transmitir video de altísima calidad sin que haya demora entre lo que está sucediendo y lo que se ve en pantalla) y el Edge Computing, lo que a su vez permite flexibilidad a la hora de colocar cámaras de 360 grados sin necesidad de preocuparse de las comunicaciones cableadas.

La tecnología 5G facilita subir video de entre 30 Mbps y hasta 200 Mbps; video de 360 grados en resolución 4K, mientras que un servidor de streaming colocado en el borde de la red móvil más cercano a los usuarios consigue que múltiples espectadores con gafas de realidad virtual puedan sumergirse en la mejor experiencia que hoy en día existe para disfrutar de un espectáculo deportivo desde un dispositivo móvil.

Fuente: La Nación

Por qué estoy viendo esto: la herramienta de Facebook para hacer transparente su algoritmo

Por Martina Rua

Aportar transparencia y recuperar la confianza de la industria es importante para Facebook, luego de un 2018 en el que afrontó numerosos escándalos relacionados al manejo de la información de sus usuarios y a la proliferación de noticias falsas que se comparten en ocasiones en la red social.

Para esto lanza una herramienta en la que se podrá ver en detalle de las razones por las que la red muestra determinada publicación entre las noticias que verá un usuario. Es la primera vez que la plataforma de Zuckerberg brinda herramientas para entender cómo funciona su algoritmo de selección, qué contenidos prioriza por sobre otros; además anunció mejoras en su opción para conocer los detalles de quiénes publicitan en la red.

La herramienta se llama “¿Por qué estoy viendo esta publicación?” ( Why Am I Seeing This?) y el lanzamiento en la Argentina se da en un año en el que es esperable que aumente la circulación de todo tipo de noticias, aviso y publicaciones en el contexto de las elecciones presidenciales de octubre; si bien es una anuncio global, nuestro país será uno de los primeros mercados en tener disponible la herramienta en el mes de mayo.”La gente nos dijo que la transparencia en los algoritmos no era suficiente: querían poder tomar medidas, por lo que hemos facilitado la administración de lo que se puede ver en el Feed desde esta función”, explica Ramya Sethuraman, gerente de producto.

Esto significa que las personas podrán tocar/cliquear las publicaciones y anuncios en la lista de noticias, obtener contexto sobre por qué aparecen allí y tener la posibilidad de personalizar aún más lo que ven. Específicamente, las personas podrán ver por qué están viendo una publicación determinada, es decir, por qué Facebook eligió mostrarla. Por ejemplo, si la publicación es de un contacto (“amigo”), un grupo al que se unió o de una página visitada.

También podrá entender qué información generalmente tiene la mayor influencia sobre el orden en que se muestran las publicaciones, incluyendo la frecuencia con la que se interactúa con las publicaciones de las personas, Páginas o Grupos, y con qué frecuencia se interactúa con un tipo específico de publicación (videos, fotos o enlaces); y la popularidad de las publicaciones compartidas por las personas, las Páginas y los Grupos. Finalmente se brindarán accesos directos a los controles como Ver primero, Dejar de seguir, Preferencias de News Feed y Accesos directos de privacidad, para personalizar mejor la sección de novedades.

Dar contexto a las publicidades

Además, Facebook anunció una mejora de su opción “¿Por qué estoy viendo este anuncio?”, una herramienta que existe en la red desde hace cuatro años, para que el usuario pueda conocer la razón por la que ve ciertos avisos publicitarios.”Desde que lanzamos esta función las personas han podido ver cómo ciertos factores, tales como los detalles demográficos básicos, los intereses, y las visitas a los sitios web contribuyen a los anuncios en su News Feed. Ahora incluiremos detalles adicionales sobre esos anuncios que ven cuando la información en la lista de un anunciante coincide con su perfil de Facebook”, describe Sethuraman.

Las empresas pueden llegar a sus clientes cargando información que ya tienen, como correos electrónicos o números de teléfono. Luego el algoritmo de Facebook hace coincidir el anuncio con la audiencia más relevante, aseguran, sin revelar ninguna información identificable al negocio. Entre los detalles adicionales que se mostrarán a partir de este anuncio, por ejemplo se podrá saber cuándo es que el anunciante subió la información o si el anunciante trabajó con otro socio de marketing para publicar el anuncio.

Aunque todavía no las ha anunciado, Facebook ya trabaja en otras herramientas que buscan apoyar, por ejemplo, períodos electorales como el que toca este año en el país, relacionadas a controlar las informaciones erróneas y malintencionadas y dotar al usuario de opciones para combatirlas.

Fuente: La Nación

CES 2019: televisores modulares y pantallas enormes, la apuesta de Samsung este año

AS VEGAS.- En la antesala de CES 2019 , Samsung reunió a la prensa global para adelantarle sus lanzamientos que se podrán ver este año para la principal feria de tecnología del mundo, que comienza este martes y termina este viernes en la ciudad. Además de anunciar la integración con la oferta de contenidos de Apple (iTunes) en sus Smart TVen más de cien países, los nuevos diseños de televisores de Samsung incorporan la tecnología MicroLED modular, que facilitan la personalización de la TV a los gustos del usuario. Con esta tecnología se presentó una nueva pantalla de 75? y una renovación del modelo The Wall, presentado el año pasado, pero de 219 pulgadas (sí, doscientas diecinueve pulgadas).

La tecnología MicroLED se basa en la combinación de placas con millones de chips LED inorgánicos, de duración ilimitada, que emiten su propia luz sin necesidad de iluminación trasera, lo que permite crear pantallas muy delgadas. De hecho, el modelo es extremadamente fino y tiene marcos prácticamente imperceptibles. Las imágenes producidas por MicroLED tienen una calidad similar a la de OLED, con la diferencia de que OLED usa componentes orgánicos y, por tanto, perecederos.

El concepto que se persigue es que el usuario pueda adaptar su televisor de todas las formas que quiera de acuerdo al momento de uso: elegir el tamaño, la resolución, el ratio de la pantalla (más alargada, más vertical) y hasta cómo experimenta una pantalla con bordes imperceptibles; por eso se pueden combinar. Estas pantallas de TV están compuestas por módulos individuales de MicroLED, con millones de luces LED microscópicas rojas, verdes y azules, para producir colores brillantes en la pantalla y ofrecer una alta calidad de imagen.

Gracias a los avances técnicos en el proceso de empaquetado de semiconductores ultrafinos desde el año pasado la compañía pudo crear una pantalla MicroLED 4K en un formato más pequeño de 75?, según dicen, más adecuado para los espacios que se tienen en el hogar. En resumen, promete que los usuarios creen en el futuro la pantalla bajo sus necesidades espaciales, estéticas y funcionales. Durante la presentación se mostró la simplicidad con la que se agregan o quitan paneles y la facilidad con la que se enciende en pocos segundos los módulos agregados.

98 pulgadas de pantalla

También se presentó un nuevo modelo de QLED 8K de 98″, el más grande hasta el momento fabricado por la compañía, que se suma a los modelos de 65″, 75″, 82″ y 85″. Ya sea que un espectador esté viendo contenido a través de un servicio de streaming, decodificador, HDMI, USB o incluso duplicación de pantalla móvil, la tecnología patentada basada en inteligencia artificial promete reconocer y elevar cualquier contenido, independientemente de la resolución nativa, a una calidad cercana a los 8K.

Con un algoritmo de inteligencia artificial mejorado que aprovecha los servicios de suscripción, el contenido favorito y los hábitos televisivos del usuario, la Guía Universal promete que será más fácil para los usuarios encontrar el espectáculo perfecto para ellos. Los usuarios también tienen más opciones para encontrar y controlar fácilmente su contenido favorito solo con la voz usando el nuevo agente inteligente Bixby y el AI Remote, e incluso con otras formas de controlar sus televisores Samsung a través de Amazon Echo y Google Home.

Un monitor con brazo regulable

También hubo varias novedades en monitores tanto para el uso en la oficina u hogareño como para los amantes de los juegos. El SpaceMonitor busca agregar espacio en el escritorio y ayudar al usuario en su postura frente a la pantalla mediante un brazo integrado, que se sujeta al borde del escritorio, y permite mover al monitor hacia la pared hasta parecer un cuadro, o bajarlo al escritorio y modular su inclinación de acuerdo a la tarea que se necesite realizar. Tiene ajuste ergonómico y un sistema de organización de cables que los esconde dentro del brazo.

Fuente: La Nación

Los argentinos que ocupan puestos clave en empresas extranjeras

Por diferentes razones decidieron emigrar a otros países a desarrollar sus carreras. Una especialización en sus estudios, estar en la meca de su industria, su vida personal o la curiosidad de explorar nuevas oportunidades. Con profesiones y responsabilidades muy distintas, comparten una creatividad resiliente que califican como su argentinidad puesta en acción en cada cosa que hacen. Desarrollan sus carreras creativas en compañías líderes del mundo como Honda, Marvel Studios o la NASA.

Cada uno expresa su talento de un modo particular, pero hay una cuna común que hasta sus colegas de todo el mundo les hacen notar: son directos, entusiastas, se las rebuscan y están dispuestos a defender sus ideas.

Mientras Victoria piensa en la evolución de los súper héroes del futuro de Hollywood, José diseña el interior del próximo auto autónomo. Javier trabaja con gobiernos y equipos para transformar sus culturas, Gaby le da voz a los atletas afuera de la cancha y Pablo diseña trajes espaciales y casas para vivir en Marte. la nacion revista conversó con estos cinco argentinos que hicieron de su creatividad una marca global. Sus orígenes les despiertan suspiros, nostalgia y orgullo que, aseguran, son un sello de su trabajo.

  • José Wyszogrod (50). Jefe de diseño. Investigación y Desarrollo, Honda Inc.

“Ser argentino te enseña a ser creativo”

José había cumplido los 4 años cuando su familia decidió ir de vacaciones a Mar del Plata. Apenas pisaban la playa, él se quedaba en el estacionamiento por horas mirando a los autos que entraban y salían. Unos años más tarde, en la década del 80, cuando llegaron a la Argentina muchos automóviles importados, se montaba en su bicicleta y salía a “cazar” nuevos modelos. Les sacaba fotos que imprimía para armar un álbum. “No sé de dónde viene esta pasión por los autos, siempre me interesaron, pero no por su costado pistero, sino por su diseño”, cuenta desde Tokio, sede central de la automotriz Honda, donde hace poco cumplió 22 años de trabajo.

José Wyszogrod es jefe de diseño y dirige el Centro de Experiencias, Investigación y Desarrollo de Honda en los Estados Unidos y reside en Los ángeles. Durante el tiempo que lleva en la compañía pasó por cada uno de los puestos ligados con el diseño de automóviles. Vivió tres años en Japón, donde aprendió los fundamentos del diseño y la cultura nipona, y fue ganando concursos internos de diseño que lo posicionan hoy como uno de los principales referentes de su área, en una industria con desafíos de diseño que incluyen a los autos autónomos, inteligencia artificial y otros vehículos, como jets.

Se emociona y enorgullece de su paso por el colegio Nicolás Avellaneda y por la facultad de diseño industrial de la UBA. “Tuve compañeros y profesores increíbles que se enfocaban en tener ideas innovadoras, más allá de lo difícil que era hacer cosas de diseño en ese momento; la carrera recién arrancaba en Ciudad Universitaria. El director de la carrera, Ricardo Blanco, era un visionario y lo hizo posible. Ser argentino te enseña a ser creativo, siempre nos la rebuscábamos, había mucho ingenio, hacíamos mucho con muy poco”, cuenta. Cuando empezó a estudiar diseño automotriz en Estados Unidos en una de las principales escuelas, se sorprendían por la calidad de los porfolios de sus trabajos. Mientras estudiaba visitó las principales automotrices del mundo, pero se inclinó por Honda, que siempre le había atraído.

Sus colegas le dicen que es un hombre directo, que busca ir al punto y hablar cara a cara cada tema que se presenta, algo no tan común para la cultura anglosajona donde muchas veces priman los rodeos políticamente correctos. “Tengo mucha dedicación. Desde la UBA soñaba con trabajar dentro de un estudio de diseño, por eso mi deseo y entusiasmo crece con los años”, dice.

-¿Qué es lo que encontrás más desafiante de tu trabajo?

-El trabajo de diseño de automóviles es ultracompetitivo, porque muy poca gente entra a esta industria y una vez adentro competís todo el tiempo con tus colegas para ganar cada diseño. Cómo mi trabajo fue evolucionando tiene que ver con mi ser argentino, esto de salir siempre adelante, y creo que también algo competitivo que tenemos en la Argentina y que me gusta mucho y lo persigo para llevar mi carrera adelante.

Además del diseño José ama la música. Es hijo de un violinista, llegó a tocar teclados con Daniel Melero allá por los 90 y en algunos grupos del underground nacional.

Aunque la mayor parte de sus afectos y su vida está en Estados Unidos, sigue las noticias argentinas, las compartes con amigos, se angustia y entusiasma con la realidad local. “Ahora a mis 50 ya tengo mitad de mi vida aquí y la otra mitad en la Argentina -comenta-, pero sueño siempre con volver algún día.”

  • Pablo de León (54). Director del Laboratorio de Vuelos Espaciales Tripulados para la NASA

“Mientras algunos esperan las condiciones perfectas, nosotros ya le encontramos la vuelta”

Eran finales de los años 60 y la carrera espacial estaba en la tapa de los diarios y en programas televisivos. Aunque en su Cañuelas natal había muchas más vacas que cohetes, Pablo encontró en la revista técnica Lupi todo lo que necesitaba para montar planos y armar prototipos y lanzar sus primeros cohetes en escala a la edad de 9 años. Apenas terminó de cumplir con el servicio militar en la localidad de Río Turbio, Pablo de León comenzó la búsqueda de una carrera con las miras en el espacio. Y al no encontrarla en el país, decidió viajar a los Estados Unidos para su formación universitaria. Completó un posgrado en la Universidad Internacional del Espacio y un doctorado en Historia del Espacio.

Comenzó su trabajo de manera independiente como contratista con soluciones de trajes espaciales para la NASA y desde hace unos nueve años también desarrolla prototipos de hábitats, una especie de bases para desplegar en la superficie de otros planetas o cuerpos celestes. La calidad de sus trabajos le hicieron ganar varios proyectos como investigador externo. Hoy, a De León se lo conoce como “el sastre de la NASA” por sus últimos desarrollos exitosos de trajes espaciales. Dirige el Laboratorio de Vuelos Espaciales Tripulados y es investigador principal del proyecto de la NASA “Estación multi-propósito para misiones futuras al planeta Marte”, en la Universidad de Dakota del Norte y en el Centro Espacial Kennedy, en Florida.

Fue el primer argentino en volar en gravedad cero en 1997 y, aunque hace 25 años que emigró a Estados Unidos, su relación con la Argentina es deliberadamente permanente. Es el Fundador y presidente de la Asociación Argentina de Tecnología Espacial (AATE), desde donde busca promover y desarrollar las actividades espaciales en la Argentina, y organiza desde 1999 el Congreso Argentino de Tecnología Espacial. Ayudó a colocar siete experimentos de universidades argentinas en el transbordador espacial Endeavour y, junto con la Universidad del Comahue, trabajó en el desarrollo del satélite educativo PehuenSat que aún está en órbita.

Es docente por vocación y un gran difusor de la carrera espacial en la Argentina y en el mundo. “Uno en la Argentina está acostumbrado a hacer las cosas sin casi nada, eso te ayuda a desarrollar la creatividad y resolver los problemas con las herramientas que tenés a mano. Cuando uno viene acá y se encuentra con que tiene todo, las máquinas, el capital económico y humano, ve un terreno fértil para poner a funcionar su creatividad”. Cuenta que se frustra cuando habla con colegas argentinos, empantanados en tener que esperar que se destrabe la firma de una partida presupuestaria, que lleguen las resmas para poder imprimir o conseguir un insumo importado para poder trabajar, pero no claudica en resaltar la calidad del talento aeroespacial que produce nuestro país.

-Hace 25 años que trabajás con colegas de otros países. ¿Qué dicen de tu trabajo?

-A mis colegas norteamericanos les llama mucho la atención esto de hacer sin tener todo. Si les falta algo, ellos tienden a decir, bueno, vamos a esperar que lleguen las cosas que son necesarias. Mientras otros esperan las condiciones perfectas, nosotros ya le encontramos la vuelta. Hace 15 años que entreno a ingenieros espaciales e hice un poco de escuela, han salido excelentes profesionales que hoy trabajan para SpaceX, BlueOrigin, la NASA y Boeing. Trabajar con adversidades, aunque no es lo ideal, te agudiza.

De León se entusiasma con la década que viene en su trabajo. La carrera espacial está viviendo un nuevo boom y él trabaja todos los días para ser parte. Aunque más allá de sus ambiciones interplanetarias, aún le queda un pendiente local. “Me queda en el corazón la asignatura de poder trabajar más la temática espacial en la Argentina. Escribo libros sobre la historia espacial argentina y trato de difundir su rica historia cada vez que puedo. Ojalá algún día pueda desarrollarme allá; mientras tanto me entretengo haciendo trajes espaciales y hábitats marcianos para la NASA”, bromea.

  • Victoria Alonso (53). Vicepresidenta ejecutiva de Marvel Studios

“Pienso las películas como esculturas a las que siempre se le puede dar más forma”

Entre las que están en preproducción, filmándose y las de posproducción, Victoria Alonso trabaja con entre seis y ocho súper producciones de Hollywood al mismo tiempo. Como una malabarista extrema, la producción y ejecución de películas como Iron Man, Shrek o Spider-Man son parte de su día a día. A 13 años y 22 películas de haberse unido a Marvel, The Hollywood Reporter incluyó a Alonso en su listado de las 100 mujeres más poderosas del mundo del entretenimiento.

Victoria nació en Buenos Aires y emigró a Estados Unidos en 1985 para su formación universitaria. Estudió Psicología y teatro y comenzó a trabajar en la industria de efectos visuales, primero en comerciales y luego en largometrajes para la compañía de James Cameron. “Aprendí mucho de cine, viajé mucho por el mundo, filmé en África y en Europa, y en el año 2005 quería establecerme en un lugar cerca de mi familia. Cuando un compañero actual de Marvel me dijo que tenía una película, le dije: no me importa de qué se trata, sólo quiero trabajar en Los Ángeles”.

Al unirse a Marvel como vicepresidenta ejecutiva de efectos visuales y posproducción, Alonso fue también coproductora de Iron Man, Thor y Capitán América. Fue productora ejecutiva en Los Vengadores, Iron Man 3, Los Guardianes de la Galaxia Vol. 2 y Spider-Man, entre muchas otras películas. “La evolución de mi puesto es permanente, la historia que vamos a contar es lo más importante: sin una buena historia no importa cuánto espectáculo o efectos especiales pongas”, asegura.

Es una de las pocas mujeres en Hollywood con cargos de alto liderazgo. La dedicación de Alonso a la industria es señalada como modelo por sus logros. En 2015 fue galardonada con el premio Muse de Mujeres en Cine y Televisión de Nueva York, fue la primera mujer en recibir los premios Harold Lloyd de la Advanced Imaging Society a realizadores en 3D, y en 2017 el premio VES de la Sociedad de Efectos Visuales por su avance en storytelling a través de los efectos visuales. En su trabajo le señalan la calidez, la cercanía “tan latina” que cree que es un plus para trabajar con una mirada anclada en la diversidad. “Que una mujer latinoamericana pueda ejercer un rol de liderazgo en una industria tan masculina como la del cine es importante”, opina y asegura que su origen está muy presente. “Hubo momentos en los que me hubiera beneficiado no ser tan focal en mi argentinidad, pero es lo que soy, lo acepto con mucho amor y orgullo. Nunca se puede negar de donde uno viene”.

-¿Cómo te preparás ante cada nueva producción?

-Todas las películas son diferentes, es como tener hijos, que los padres sean los mismos no quiere decir que los chicos lo sean. Para nosotros es una búsqueda nueva, una forma de ver el futuro de los súper héroes de una manera diferente. Muchos dicen que somos una máquina porque manejamos producciones gigantescas, y en cierto sentido sí, porque una lancha podés estacionarla de muchos modos, pero un crucero sólo de un modo determinado y eso lo sabemos hacer. Pero, por otro lado, cada actor es distinto, cada director, cada historia y todos tienen una forma de mostrarnos cómo podemos hacer las cosas cada vez más frescas.

Usa la palabra resiliencia para describir el ADN de la creatividad argentina. Para Alonso es el componente esencial para poder trabajar en una industria tan competitiva y que demanda innovación permanente. “Uno no encuentra la mayor perfección en las películas las primeras veces. Son como una escultura a la que podés siempre darle más forma. En un momento llega la forma que tiene que tener para mostrársela al mundo, pero a todos los cineastas que conozco, si le das dos semanas más, algo van a cambiar: desarmar lo ya armado mil veces y volver a armarlo hasta encontrar lo mejor para la historia”.

  • Javier Bajer (54). Arquitecto cultural, especialista en cambio organizacional

“El cambio cultural debe focalizarse en creencias y no en conductas”

Una fuerza policial del Reino Unido necesitaba cambiar su relación con los ciudadanos debido a la reputación de discriminación que tenía. Una minera de Mozambique quería emprender el camino hacia políticas que mejoren la calidad de vida de los obreros. Un gobierno municipal necesitaba un cambio de cultura interna y con los ciudadanos sobre el reciclado de residuos. Tres desafíos institucionales que requerían un cambio profundo en la cultura organizacional.

En su tarjeta de presentación se lee Arquitecto cultural. En persona se presenta así: “Trabajo de ayudar a cambiar viejos hábitos en comportamientos útiles”.

Javier Bajer nació hace 54 años en Buenos Aires y hace 30 que vive en Londres. Se especializó en acompañar a gobiernos de ciudades y a organizaciones a encarar cambios profundos en su cultura. Doctorado en psicología social y con un máster en neurociencias, vive con su mujer y tres hijos pequeños en el sur de Inglaterra, aunque visita nuestro país a menudo por trabajo y lazos familiares. El mate lo acompaña en su valija a cada continente. Se fue en 1989 por un año, pero su trabajo y vida personal se desarrolló en Inglaterra. Luego de 15 años como consultor de Accenture, en 2003 emprendió su camino independiente.

“Creo que el camino del cambio real dentro de las organizaciones debe ser liderado desde adentro. Mi trabajo es el de catalizador, el de formar y acompañar a equipos para que ellos lideren e impulsen su propio cambio luego de nuestra intervención”, describe. En la Argentina trabajó junto al Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires en la creación de una Secretaría de cambio cultural que cuenta con el apoyo de 230 personas que son los agentes de cambio dentro del ente estatal. Trabajan en la cultura interna y también en la externa, por ejemplo, con programas para que el ciudadano separe la basura en origen. Actualmente trabaja junto a un equipo de 60 personas en la AFIP para generar un cambio en la cultura tributaria nacional.

Luego de la caída de las Torres Gemelas trabajó con funcionarios de la ciudad de Nueva York para recomponer la confianza en la seguridad. Hace 17 años que acompaña al personal del Palacio de Buckingham en su transformación y a varias fuerzas de seguridad británicas.

Junto a un pequeño grupo de socios especializados en antropología y psicología, utilizan una metodología de cambio cultural propia, y dice tener un “antídoto” contra los programas de cambio tradicionales que “muchas veces se quedan en lo cosmético, pero no generan verdaderos cambios”. En sociedad con los líderes de las organizaciones, no acepta trabajos en los que no puede hacer un diagnóstico en el centro del problema. Hace unas semanas viajó a una mina en Mozambique para entender la jornada de trabajo de los mineros, compró los medicamentos de una farmacéutica que busca crecer con un propósito centrado en los pacientes y adquirió los servicios de una aseguradora que lo contrataba para lograr mayor agilidad en los procesos. “Hoy todo el mundo habla de cambio cultural. Ya se entiende que no es una cuestión de tecnología, sino de personas. Años de probar mecanismos, premios, castigos, pero la realidad es que eso no ha funcionado. Entonces para poder generar un cambio hay que focalizar en creencias y no tanto en conductas”, asegura.

En su trabajo siempre lo ayudó poder pararse seguro ante cada desafío, dice. “Se trata de esa confianza que tenemos los argentinos, que mal entendida nos puede hacer caer como arrogantes, pero que bien entendida es una gran fortaleza. Pararnos e ir por lo que creemos y desafiar lo que haga falta. Me permitió meterme en lugares que nadie se animaba a desafiar.” Para Bajer la clave de su trabajo reside en conocer a fondo las necesidades que tiene cada individuo que forma parte de una organización: “Si ayudamos a las personas a creer en lo que hacen, su respuesta será orgánica y ellos mismos querrán hacer lo mejor. Para que esto suceda, tiene que haber un objetivo significativo en lo que les estamos pidiendo que hagan”.

  • Gaby Goldberg (36). Directora creativa de Uninterrupted. Creadora del manifiesto “I am more than an athlete”

“Considero mi trabajo terminado cuando provoca un sentimiento que perdura en quien lo recibe”

Recuerda sus excursiones adolescentes de fin de semana al Parque Rivadavia en busca de discos como un inicio de su camino artístico. Desde muy chica una búsqueda ecléctica la llevó a estudiar guitarra, canto lírico y composición con sintetizadores electrónicos. Luego de su secundaria en la escuela ORT, comenzó la carrera de Diseño en la UBA, al mismo tiempo que estudiaba Producción Audiovisual en la Universidad de Lanús.

Todo ese cocktail de estímulos explica mucho del presente de Gabriela Goldberg, esta argentina basada en la ciudad de Los Ángeles desde 2017, que es hoy la directora de arte de Uninterrupted -la compañía de medios del basquetbolista LeBron James y su socio Maverick Carter-, cuya misión es empoderar a atletas en su vida fuera del deporte. La agencia generadora de contenidos se hizo conocida a partir de un hecho que tuvo a LeBron como protagonista: enojado con una periodista que le había recomendado que se calle y se dedique solamente a jugar y no hablar de política, el basquetbolista posteó en sus redes la foto de un neón diseñado por Gaby con la frase manuscrita “I am more than an athlete” (“Soy más que un atleta”), que es el lema que la argentina desarrolló para la agencia.

El proyecto fue liderado por Ricardo Viramontes, como director creativo, y Goldberg, como directora de arte y diseño, quien sintetizó el mensaje trabajando con su propia letra manuscrita. A partir de este episodio, que fue fuertemente amplificado en redes, Nike licenció la submarca I am more than an Athlete, que, además, fue el nombre de la gira internacional de LeBron James durante julio y agosto de 2018. “Mi forma de encarar la animación es muy artesanal. Arranco escaneando, por capas y con un marcador, mi letra manuscrita. Solamente considero mi trabajo terminado cuando el resultado de lo que hago provoca un recuerdo o un sentimiento que perdura en quien lo recibe. El resto del tiempo estoy en proceso”, describe.

-¿Existe algo así como una fórmula creativa?

-Mi forma de crear siempre está ligada con la intuición, a esa seguridad que se siente fundamentalmente en las tripas. Trato de empezar cada día desde cero, ignorando cualquier conocimiento y regla preestablecida, abrazando mis fracasos e impulsos para encontrar nuevos caminos, nuevas formas de ver y de pensar. Prefiero tener un punto de vista con sus implicancias a vivir en una zona gris.

Cuando todavía residía en la Argentina, Gaby Goldberg creó junto con una socia Raymond, una productora de contenidos. Luego, en 2017, la creativa decidió instalarse en Los Ángeles junto con su marido y su hija Carmela, de 4 años, y desde allí continuar trabajando como directora de arte para distintas ONG, empresas y grupos musicales como Sir Rosevelt, con quienes su trabajo llegó a presentarse durante shows de Jimmy Kimmel y Cirque du Soleil. A finales de 2017, Gaby comenzó a trabajar full time para Uninterrupted.

Para la creativa existe un sello de argentinidad que es muy fuerte en su trabajo. “El esfuerzo y las condiciones en las que a veces tenemos que trabajar, esto del lo atamos con alambre y seguimos, tiene su lado negativo, pero también uno muy positivo porque uno se las rebusca y trata de encontrar soluciones sea como fuera, con un nivel de exigencia e intención de realización que es un diferencial”, dice. Goldberg busca una palabra que la convenza: orgullo, brillo, garra, no dar el brazo a torcer. También el ser honesta y directa y no dejar de defender o criticar una idea es algo que sus compañeros valoran de ella y su trabajo. “Pero también animarme a pensar con el corazón -concluye-. Creo que es un plus que tenemos los argentinos.”

Fuente: La Nación

De vivir en un camión a la oficina con ruedas: el futuro del transporte se hace realidad en Suecia

Hasta ahora autos y camiones estaban destinados, principalmente, para trasladarnos de un lado a otro, sin embargo, una nueva generación de vehículos promete brindar el confort y las posibilidades de una sala de reunión o de una cocina súper equipada. Desde Escandinavia, y de la mano de las principales empresas automotrices llegan propuestas que permiten vislumbrar el transporte del futuro.

Para cruzar el país de punta a punta los camiones siguen evolucionando para darle todo el confort y las posibilidades a los conductores. Ese es el caso del V8 730 de Scania, el modelo de mayor potencia es el S730. La letra “S” hace referencia a la cabina de mayor tamaño de la compañía, y los 730 a la cantidad de caballos de fuerza que tiene el motor. Es el camión con el motor V8 más potente del mundo y caja automática de 12 cambios. Pensado para climas extremos, en sus costados presenta cajas en las que se puede depositar, por ejemplo, las botas de trabajo o la ropa luego de una jornada bajo la nieve, antes de ingresar a la cabina.

Todo menos un baño

La cabina propiamente dicha sólo se diferencia de las comodidades de un departamento mono ambiente porque no tiene un baño, el resto de las comodidades están presentes. Desde el asiento del conductor se puede ver, con sólo girar la cabeza una cama de una plaza, amplia y cómoda, un microondas, heladera y hasta una TV. La pantalla de conducción es digital y refleja la ruta o un video de acuerdo a lo que se necesite. También el asiento y el volante tienen la posibilidad de ajustarse ergonométricamente para acompañar las necesidades del conductor. Al probar las capacidades de la cabina entran, cómodas, 7 personas sentadas entre los asientos y el colchón. Hay también varios compartimentos donde guardar cosas.

El camión es monitoreado desde un centro de logística de Scania, con la aprobación previa de cada conductor, y esto permite que reciba información valiosa sobre su modo de conducir, que le ayuda a ahorrar combustible y a cuidar más las ruedas y al vehículo en general. ¿Cómo? Por ejemplo, entendiendo mejor la manera de pasar a otros autos en la ruta, el frenado y acelerado, todas estas acciones contribuyen a un uso más sustentable del vehículo.

Los camiones V8 se comercializan en la Argentina desde hace muchos años, sin embargo, la nueva generación descripta aquí fue presentada en Europa en 2016 y estará llegando a América Latina a fines de este año, y a nuestro país en 2019.

Un auto para vivirlo

Aunque aún presentado como un prototipo y con el año 2040 cómo horizonte comercial, Volvo planea reemplazar la necesidad de una oficina o habitación de hotel al reimaginar el auto como un living, un club o una sala de reuniones. Su modelo 360c será a

El foco es que al auto pueda transformar su espacio de acuerdo a las necesidades o gustos del viajero. Que sea una oficina, una sala de estar o una cómoda habitación donde dormir en los distintos momentos del viaje, mientras delega en la computadora el manejo del vehículo.

Así, piensan en Volvo, podría ser más eficiente que ir en avión. Este último tipo de viaje permite atravesar distancias a grandes velocidades, pero para vuelos relativamente cortos la ganancia se diluye con el trayecto hacia y desde el aeropuerto, la espera antes de abordar, recoger valijas y demás; un viaje en auto podría tomar un poco más de tiempo, pero con la ventaja de que el punto de partida es nuestro hogar, y que desde el minuto uno este auto podría transformarse en una oficina o un dormitorio.

Pieza por pieza

Además de conducir el camión V8 LA NACION pudo visitar la planta de fabricación donde se puede experimentar, de principio a fin, el armado pieza por pieza de un camión. Es un proceso que demanda el trabajo compartido entre unos 800 trabajadores y máquinas de alta tecnología que trabajan en equipo durante 8 horas. Cada espacio para caminar y para observar estaba delimitado por unos “corralitos” y líneas punteadas para no interrumpir las tareas de los trabajadores que trabajan con el ritmo de una orquesta armoniosa.

Estos pasos están cronometrados en pantallas que los trabajadores (con una presencia femenina casi de 3 cada 10, aproximadamente) miran y estudian para no retrasar ni un segundo su tarea. Todos rotan por todos los puestos cada media hora, para evitar posibles lesiones por repetición y para tener variedad en el trabajo. Los distintos colores de camisetas y pecheras describen sus puestos: control de calidad, jefe de equipo y hay hasta un puesto especial, que responde más al sindicato que a la compañía, que se dedica a verificar que ningún trabajador esté haciendo movimientos o tareas que puedan perjudicar su salud.

 

Fuente: La Nación

Así trabaja Emilia, la única mecánica argentina autorizada por la Administración Federal de Aviación de Estados Unidos

Emilia tenía 4 o 5 años cuando aprendió el abecedario: “Alfa, Beta, Charly, Delta.”. Su mamá, ingeniera mecánica, le enseñó a todos sus hijos las letras a través del alfabeto aeronáutico. El gusto por arreglar cosas y una niñez transcurrida en el Aeroclub de San Justo acercó a Emilia Delsastre Aguilar al mundo de la aviación desde muy chiquita. “Recuerdo una tarde que mi mamá me pidió que dibuje algo, y me dibujé arreglando un avión Hércules, tenía 8 años”, le cuenta a LA NACION en el aeropuerto de Ezeiza y enfundada en su uniforme de mecánica de aviones para la empresa American Airlines, puesto que ocupa desde hace dos años. Emilia es la única mujer mecánica de la Argentina que cuenta con la licencia de la Administración Federal de Aviación (FAA), y con sólo 26 años ya tiene cinco años de experiencia y certificaciones en una industria de gran mayoría masculina.

Ya en la escuela técnica Emilia se acostumbró a una gran mayoría de varones en la industria de la aviación: eran 4 chicas y 25 varones en el Instituto Nacional de Aviación Civil Centro de Instrucción de Aeronavegantes y Técnicos Aeronáuticos ( INAC CIATA) de Morón, Buenos Aires. Rindió exámenes, se especializó un año más y a los seis meses de terminar el secundario comenzó a trabajar.

“Al principio no fue nada fácil porque yo solo tenía 19 años y era un ambiente muy masculino. Muchos te subestiman y tenía que esforzarme el doble para demostrar, pero con mis compañeros de ahora me siento muy cómoda y me encanta trabajar con ellos”, dice Emilia y le cuesta encontrar las palabras, mientras se acomoda las hebillas que sostienen varios mechones despeinados.

Durante su jornada de trabajo Emilia espera todos los días cuatro aviones, entre los que se divide el trabajo junto a sus compañeros. La aviación es una industria que se actualiza mucho constantemente, pantallas nuevas, software, testeos desde computadoras. Ella carga con los manuales en tabletas y allí encuentra todo lo que necesita para resolver los desafíos diarios. El principal objetivo es maximizar el tiempo que la aeronave está en tierra para hacer los chequeos que están programados.

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Durante su jornada de trabajo Emilia espera todos los días cuatro aviones, entre los que se divide el trabajo junto a sus compañeros. La aviación es una industria que se actualiza mucho constantemente, pantallas nuevas, software, testeos desde computadoras. Ella carga con los manuales en tabletas y allí encuentra todo lo que necesita para resolver los desafíos diarios. El principal objetivo es maximizar el tiempo que la aeronave está en tierra para hacer los chequeos que están programados.

El equipo de mantenimiento de American Airlines en Argentina está compuesto por 60 personas, 43 de ellas son mecánicos entre los cuales hay un supervisor y cinco jefes de grupo. 34 de los técnicos en Mantenimiento de Aeronaves cuentan con licencias de la FAA. Emilia es la única mecánica argentina de aviones que cuenta con esta certificación. Para lograrla tuvo que pasar numerosos exámenes escritos, orales y, claro, prácticos de resolución de distintos arreglos. Emilia tiene un cuerpo pequeño que le permite meterse en lugares complicados a los que a veces sus compañeros no pueden acceder. “Por ejemplo me ha pasado que me digan, Emi vení a engrasar esto que hay que meter el brazo muy al fondo de una pieza, si veo que hay un hueco o un lugar difícil, me quiero meter ahí, me gusta el desafío”, explica. “A veces es raro, porque si hay que hacer algo con fuerza me dicen que no lo haga, para cuidarme, pero entre todos nos adaptamos mutuamente”.

De todos los trabajos que puede tener su día, que van desde aprender y resolver un problema de software hasta meterse en una turbina, Emilia tiene un preferido: cambiar una rueda. “Es mucho más fácil que con los autos, acá tenés una sola tuerca”, se ríe. “Hay algunas tareas no tan lindas como trabajar en un baño, pero otro día te toca el motor de un avión y te sentís una grosa”.

Saber que está colaborando en algo que tiene un impacto directo en quienes toman los vuelos, es uno de las cosas que más la motivan en su trabajo: “Me gusta trabajar en todo lo que incluye al pasajero, por ejemplo que un asiento esté en condiciones, que no se trabe un cinturón, tiene que ver con que las personas viajen bien. Siento que así se nota que vos estuviste ahí y que con mi trabajo cuido al pasajero en su viaje”.

Sobre la falta mujeres mecánicas y técnicas en Argentina Emilia asegura que es un ambiente para que cualquier persona que le guste arreglar cosas y resolver problemas puede desarrollarse: “En otros países hay muchas más mujeres técnicas, es bastante habitual verlas, acá suena raro todavía. Por ejemplo, en la base de Nueva York un chico ahora cambió su sexo a mujer y no se vive como algo extraño. Pero lo cierto es que acá aún yo me sorprendo si escucho una voz de mujer. Ojalá más chicas se animen a estudiar para mecánicas ya que todos podemos aportar algo. Yo también se cuándo pedirles ayuda a mis compañeros y ellos a mí”, cierra.

Fuente: La Nación