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Emiliano Kargieman: “Tendremos fábricas de paneles solares y manufactura pesada fuera de la Tierra en los próximos 15 años”

Minar asteroides, construir paneles solares en la Luna, poner una sede de una compañía en órbita y tener colonias semi permanentes en el espacio, son algunas de predicciones de este argentino pionero en el mundo de los nanosatélites

Treinta oradores nacionales e internacionales, investigadores y referentes con distintas miradas sobre el impacto de la tecnología en los campos de la educación, el trabajo, la salud y el mundo emprendedor fueron parte anteayer de InnovatiBA 2017, el evento de innovación organizado por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires en la Usina del Arte, donde se acercaron más de 1200 asistentes.

En ese marco, LA NACION habló con Emiliano Kargieman, fundador de la empresa de nanosatélites Satellogic, que la semana consiguió una capitalización por 27 millones de dólares de un grupo de inversión para continuar con la fabricación y puesta en órbita de cientos de satélites alrededor de la Tierra en la próxima década, similares al nanosatélite Milanesat, el sexto de la compañía, que puso en órbita hace dos semanas. La inversión le permitirá continuar con sus pequeños satélites, especializados en la obtención de imágenes de alta resolución e hiperespectrales (obtienen información en espectros no visibles para tener información sobre humedad, temperatura, etcétera).

Más nanosatélites

-¿Qué estamos aprendiendo con las constelaciones de nanosatélites?

-En lo que estamos trabajando en Satellogic es en cuantificar la Tierra. Estamos poniendo una red de sensores alrededor de la Tierra para poder medir lo que pasa en el planeta en tiempo real, para poder tomar mejores decisiones. El impacto real que eso va a tener está en cada uno de los individuos del planeta. Poder tomar decisiones que tengan un impacto mejor y más direccionado hacia lo que queremos en gestión de recursos naturales, en producción y distribución de alimentos, en energía. Que son los grandes temas en los que debemos optimizar al máximo lo que hacemos, para poder soportar la vida de lo que somos ahora, y por ahí 9 mil, 10 mil millones de personas en los próximos años.

-¿Cómo van a ser los próximos lanzamientos de Satellogic?

-En agosto lanzamos dos nanosatélites más. Y el año que viene vamos a lanzar entre 12 y 18, en 3 o 4 lanzamientos.

Minar asteroides

-¿Cómo vamos a usar el espacio estelar en los próximos años?

-Tiene mucho sentido empezar a hacer en el espacio ciertas cosas que hoy hacemos en la Tierra, por una cuestión económica y ecológica. En particular, creación de energía y manufactura, y lo que tiene que ver con la industria pesada. También el desarrollo de materiales en micro-gravedad. Un poquito más a largo plazo vamos a tener que ocupar de manera permanente o semi-permanente la órbita alrededor de la Tierra, y probablemente la Luna, para empezar a desarrollar la infraestructura que necesitamos para hacer generación de energía en el espacio. Para hacer explotación de recursos naturales de asteroides, por ejemplo.

-¿A cuánto estamos de eso?

-Está todo en el horizonte de la tecnología que estamos empezando a desarrollar ahora; vamos a poder empezar a aplicar esas cosas en los próximos 10 a 15 años en distintos niveles. Pero creo que hay ya oportunidades inmediatas, a empezar a desarrollar la tecnología que vamos a necesitar, como utilizar los materiales de un asteroide, quizás la mejor es capturar un asteroide, estrellarlo contra la Luna y eso requiere que tengamos una estructura para hacerlo.

-¿Cómo se captura un asteroide?

-Depende del tamaño del asteroide, pero puede ser tan sencillo como usar una red. No son tan sólidos como uno cree; la mayoría son como cúmulos de arenas, que flotan por ahí, unidos por un poco de gravedad. Quizás la manera más sencilla es de capturarlos es con una bolsa de 10 km de diámetro y algún sistema de propulsión muy sencillo. Que te vaya trayendo el asteroide de a poco.

-¿Te imaginás estaciones espaciales privadas en órbita?

Sí, completamente. Creo que hay un montón de cosas que empiezan a dar sentido a la micro-gravedad. El desarrollo de compuestos biológicos por un lado y en investigación, en medicina y en biología. Por otro lado en investigación de nuevos materiales, en cuestiones de óptica. Hay cosas que son muy difíciles de construir en la Tierra porque la gravedad molesta.

-¿Cuáles?

-Construir grandes telescopios en la Tierra es muy difícil, porque necesitás una precisión nanométrica sobre superficies muy grandes. Y la gravedad tiene efectos sobre los materiales que hace que eso sea muy difícil de lograr. En el espacio no tenés ese problema. Entonces hacer estructuras gigantes en el espacio tiene mucho más sentido que hacerlo en la Tierra; por ejemplo, granjas de paneles solares. Van a permitir bases de trabajo fuera de la Tierra.

Vivir en la Luna

-¿Los humanos vamos a vivir fuera de la Tierra?

-Iremos ocupando el espacio en olas. Me imagino estaciones espaciales privadas, la profesión de astronauta privado que por ahí se prepara 5 o 6 años. Estudia como si fuera el equivalente a una carrera universitaria, para tener la capacidad de hacer determinados experimentos en el espacio, y después se va por 6 meses en una estación espacial y gana suficiente dinero como para volver a hacer eso otra vez durante 5 años.

-¿Cómo influyen en esto los proyectos de Jeff Bezos de turismo espacial, o la posibilidad de reutilizar cohetes como está probando la firma de Elon Musk?

-El cuello de botella que tenemos hoy para muchas de estas ideas es el costo de poner cosas en órbita; estás hablando de materiales, el costo de un satélite de 10 mil a 20 mil dólares por kilo. Cuando estás hablando de poner gente en órbita, los costos se disparan.

Hacer cohetes reutilizables te puede bajar un 15% el costo, no va a ser un cambio revolucionario. Para ser un cambio revolucionario tenés que llegar a lo que es como el “ideal” del avance en tecnología para poner cosas en órbita, que sería tener la posibilidad de tener una especie de avión que despegue con una sola etapa, sin que desprendan partes ni nada, llegue a órbita, deje su carga y después vuelva a bajar, y que puedas reusar todas las veces que quieras.

-¿Qué se necesita para que esto sea una realidad?

-No tenemos desarrollada la tecnología que nos permita hacer eso. Veremos si serán motores de fusión de plasma, propulsión externa, microondas o con láser. Es un grupo de tecnologías que van a converger en los próximos 10 a 15 años que nos van a permitir hacer eso. Esa va a ser la verdadera revolución de salir de la Tierra. No creo que vaya a ser con la tecnología en la que hoy están invirtiendo Musk o Bezos, será una nueva generación de compañías. Mientras tanto, como pasos intermedios son muy valiosos, porque van a reducir los costos que existen hoy.

-¿Tengo que ir reservando pasaje a a Luna?

-Al principio vas a tener por un lado la explotación de una industria de subsistencia en la Luna. De extracción de agua, de oxígeno, como para permitir vivir de manera permanente y para generar, por ejemplo, combustible para cohetes. Creo que después vamos a tener una industria de construcción en la Luna para la infraestructura que necesitamos, para sacar de la Luna lo que fabriquemos. Eso en mi cabeza son trenes magnéticos, probablemente. O eventualmente quizás, un ascensor espacial.

-Dijiste que minar un asteroide puede ser más fácil que extraer petróleo.

-Un gran esfuerzo de desarrollo científico, tecnológico y de riesgo llevó aprender a extraer petróleo de la plataforma submarina. A miles de metros de profundidad. Ese esfuerzo es comparable en costos y en riesgo al esfuerzo de ir a minar un asteroide, y la recuperación de la inversión es similar. En ese sentido, si tuvo razón de ser para las empresas de petróleo empezar a hacer las inversiones para aprender a extraer petróleo de la plataforma submarina, es lógico hacer inversiones para extraer los materiales de los asteroides. Como tiene sentido económico, es muy fácil imaginar que eso va a suceder. La tecnología esencialmente la tenemos.

-¿Vamos a ir a Marte en 2030 como promete Elon Musk?

-Creo que Marte puede tener más un sentido mediático que uno real. La Luna es un objetivo mucho más razonable y más útil. Igual, me encantaría retirarme en Marte, así que le deseo la mejor de las suertes a Musk en su idea.

Inteligencia artificial y el futuro del empleo

-¿Hay innovaciones actuales que te inquieten?

Me inquieta el efecto que va a tener el desarrollo de inteligencia artificial en una gran distribución y reformulación y evaporación de trabajo a nivel global.

-Hay bandos de pesimistas y optimistas respecto del empleo de las personas y el avance de las tecnologías ¿Te situás en alguno?

Yo trato de ser realista. Estamos en un escenario donde gran parte de la población no va a estar en condiciones de aportar valor en los próximos 10 a 15 años. Y donde va a ser difícil reconvertir a esa gente para que pueda aportar valor. Entonces eso nos fuerza a pensar cómo hacer sociedades redistributivas y cómo sostener a una población que no va a poder insertarse en el tejido productivo. No solamente en la Argentina, sino en todo el mundo. Creo que lo que se viene ahora es mucho peor que esas dos cosas. Yo no me la puedo imaginar a priori sin un gran trabajo de coordinación, sin un gran trabajo de prevención, sin un gran trabajo de construcción de infraestructura. No me la puedo imaginar sino como algo realmente catastrófico.

Estamos en un escenario donde en los próximos 20 años los algoritmos van a generar más valor que las personas. Eso es lo que hay que pensar. Cómo en una sociedad así podés sostener los derechos básicos universales, de alimentación, salud, un techo, educación.

-¿La asignación universal te parece una idea viable?

-Es una idea que va en la dirección correcta pero no me parece viable. No me parece que vaya a funcionar. Me parece que hay otras ideas, como la de los activos universales básicos. Me parece un poco más adecuada. Me parece que tampoco va a funcionar y que tampoco es suficiente. Yo pienso más en cómo democratizar el acceso a ciertas tecnologías básicas que permitan a cualquiera convertirse en autosustentable, desde el punto de vista de la energía, alimentación, salud, comunicaciones y educación. Creo que pasa más por darle acceso a la gente a las cañas de pescar que al pescado.

Al mismo tiempo que veo este escenario potencialmente catastrófico, las mismas tecnologías que estamos desarrollando tienen, por un lado, el potencial de ayudarnos a atacar estos problemas. De adaptar la educación, la salud y el desarrollo profesional, por ejemplo, de manera masiva para que la gente pueda reconvertirse a largo plazo.

-¿Cómo está la Argentina de cara a esto?

-Nos da una oportunidad muy grande. Si vos mirás las olas anteriores de globalización y lo que ha pasado, hubo ganadores y perdedores. En la primera fue el grupo G7, en la segunda los países que se industrializaron rápido durante los 90s. Y creo que en esta nueva ola la Argentina tiene el potencial de pasar del 0,8% del PBI del mundo al 8% del PBI del mundo, si juega bien el juego que tenemos que jugar los próximos años. Eso requiere muchísima decisión y visión. Y una dirección que hasta ahora ha sido difícil construir; sobre todo, requiere dejar de pelearnos por problemas coyunturales, y de discutir problemas del pasado y de pensar los problemas del futuro.

 

Fuente: La Nación

 

Otro Mundo lanzó Winter Ale, una cerveza de Invierno

Esta edición limitada elaborada con un complejo blend de maltas y lúpulos estará disponible exclusivamente durante la temporada invernal.

 

Junio 2017, Buenos Aires. Llegó el invierno y, como la mejor salida es quedarse en casa, Otro Mundo lanzó Winter Ale, una cerveza estacional elaborada 100% con productos naturales de primera calidad seleccionados por el Maestro Cervecero, e ideal para prepararse para la llegada del frío. Esta variedad se suma a las cuatro opciones que ofrece Otro Mundo actualmente en el mercado: Strong Ale, Golden Ale, Nut Brown Ale e India Pale Ale;  y se consigue en el tradicional envase de 500 cm3 a $59.

Resultado de una delicada combinación de maltas, lúpulos y la acción de una levadura de alto impacto aromático, Otro Mundo Winter Ale se caracteriza por la notable complejidad de esencias y sabores, lo que la hace ideal para maridar con las bajas temperaturas y las típicas comidas de invierno de elevado contenido calórico, como carnes bien sazonadas, además de ser una excelente compañía para quesos duros y chocolate amargo.

“Luego del lanzamiento de la India Pale Ale, nos propusimos volver al mercado con una cerveza estacional de características inéditas en el país. Por eso, nos sentamos con nuestro Maestro Cervecero, Marcelo Cerdán, a darle forma a la nueva receta de Winter Ale y hoy estamos muy felices de poder presentarla en sociedad. Confiamos  que será bien recibida por el público, quienes tendrán la posibilidad de disfrutarla este mismo invierno”, explicó Pablo Fazio, CEO y fundador de Otro Mundo Brewing Company.

Winter Ale de Otro Mundo contiene un complejo blend de maltas especiales que asciende a un 10% de su composición en base a dos variedades de maltas caramelizadas, producidas a partir de cebada y trigo malteado, respectivamente. Esta receta lleva el típico azúcar “candi” belga, adicionado durante el hervor del mosto. El contenido alcohólico es del 9%, su escala IBU es de 22 y no posee aditivos, conservantes ni coadyuvantes.  Se recomienda beber a una temperatura entre 6 y 8 °C. Presentada en el tradicional envase de 500 cm3, se consigue por $90 en bares, restaurantes y supermercados de todo el país.

MOVISTAR LANZA LA VENTA ANTICIPADA DE LOS NUEVOS SAMSUNG S8 Y S8+ CON UN PRECIO DIFERENCIAL

Los equipos incluyen Infinity Display, una pantalla que abarca de borde a borde el dispositivo, lector de iris y cámara Dual Píxel, entre otras innovadoras funciones.

Movistar informó hoy que sus clientes ya pueden acceder a la venta anticipada de los nuevos Samsung S8 y S8+ a un precio diferencial.

Los equipos pueden reservarse hasta el 8 de junio inclusive, ingresando a http://www.movistar.com.ar/promociones/samsung-s8.

La empresa ofrece los nuevos celulares Samsung a un valor promocional de $15.999 y $17.999 (precio al contado) para clientes individuos con plan One desde $600. Los clientes Premium y Emprendedores podrán adquirir ambos equipos a los mismos costos, con planes desde $580.

Todos los clientes de la compañía (Individuos, Premium y Emprendedores) podrán financiar la compra de estos equipos abonando con Ahora 18, con 18 cuotas fijas de $1085,88.- para el Samsung S8 y de $1221,66.- para el Samsung S8+.

Además, están disponibles en dos tamaños, Galaxy S8 de 5.8 pulgadas y Galaxy S8+ de 6.2. Este smartphone marca un hito en la historia de Samsung con Infinity Display, una pantalla única en su categoría, que permite una experiencia de visualización sumamente inmersiva en un dispositivo más compacto.

Otra de sus novedades es la incorporación de escáner de iris y reconocimiento facial como sistemas de desbloqueo. Para mayor privacidad del dispositivo y seguridad del usuario, pueden elegir entre 5 sistemas: escáner de iris, reconocimiento facial, huella dactilar, patrón y pin. Su cámara principal Dual Pixel de 12MP F1.7 diseñada para tomar las mejores fotografías aún en condiciones de baja luminosidad y su resistencia al agua al polvo, hacen al Galaxy S8 un compañero ideal para cualquier situación del día a día. Por otra parte, cuenta con el primer procesador de 10nm de la industria, que permite una mayor velocidad, eficiencia y rendimiento, con un menor consumo de batería.

Con este lanzamiento, Movistar continúa presentando productos innovadores, haciendo realidad ideas desafiantes que contribuyen a enriquecer el sector con una mayor pluralidad de iniciativas rupturistas capaces de transformar la vida de las personas a través de la tecnología de última generación.

Más información ingresando en: www.movistar.com.ar/tienda.

Personal Bipy, el reloj conectado para quienes prefieren no darle celulares a sus hijos

Pensado para menores de 10 años, tiene conexión 3G y GPS propio; permite seguir a distancia su ubicación y hablar por teléfono sólo a los contactos aprobados

Personal presentó hoy Bipy, un reloj conectado para niños, O un celular con tamaño de reloj. El dispositivo se suma a Instto y Weki, otros dos relojes orientados al mismo público infantil, también con la capacidad para hacer llamadas y ser geolocalizados, y con una idea de uso similar que llegaron al mercado nacional el año último.

Bipy es un celular del tamaño de un reloj (celeste o rosa). Permite recibir o hacer llamadas (sólo a diez contactos predefinidos, aunque los desconocidos pueden dejar mensajes de voz) o enviarle un mensaje de audio generado en el momento a esos mismos contactos, similar a como funciona Whatsapp. El reloj tiene un GPS interno para conocer y transmitir su ubicación, que puede verse en una aplicación. El GPS sirve también para definir dos áreas “aprobadas” (una plaza, una par de manzanas, etcétera). Si el usuario del reloj se sale de la zona, el teléfono-reloj enviará un alerta al usuario definido como “padre”.

La intención detrás de este dispositivo es permitir a los padres tener más información sobre el paradero de sus hijos (ya que pueden ver en un mapa, en tiempo real, su ubicación, gracias al GPS y a la conexión 3G) cuando no pueden estar a su lado y buscan darles algo de autonomía; tener una forma de contacto sencilla (la llamada) y ser alertados si ese niño se aleja de su camino habitual; y que los chicos tengan un botón para hacer una llamada automática (a uno o dos contactos predefinidos) ante una emergencia, sin tener que apelar para eso a un celular convencional, más complejo de manipular y más pasible de que el chico lo use para otras cosas: aquí se trata de un reloj y nada más, aunque corre Android e incluye una cámara que le permite sacarse fotos.

Además de GPS tiene Wi-Fi (para ayudarse en su ubicación cuando no está a cielo abierto y pierde la señal del GPS) y Bluetooth; esto último permite activar una función de proximidad, que lo conecta con el celular de su padre o madre, y activa una alarma cuando se pierde la conexión entre ambos (10 metros). También incluye un juego para practicar matemáticas.

El reloj es resistente al agua (pero no sumergible), y tiene una batería que, según la compañía, admite 12 horas de uso intenso, una pantalla táctil color y un botón de control del sistema operativo, junto a otro botón de encendido y llamada SOS a los números definidos. La configuración se hace con una aplicación para Android/iOS, que permite gestionar hasta diez relojes, ver su ubicación en tiempo real, iniciar una llamada o activar el micrófono en forma silenciosa.

Las llamadas se escuchan con calidad decente; y el volumen que le permite el parlantito incorporado. El reloj no admite llamadas de números desconocidos, pero sí pueden dejarle mensajes de voz (y es relativamente fácil encontrar cómo escucharlos desde el mismo reloj, algo que en teoría está vedado). El reporte de la ubicación no hace magia: si el reloj está mucho tiempo bajo techo perderá contacto con el GPS, aunque el sistema permite ver las últimas ubicaciones registradas del reloj.

Es un dispositivo que privilegia la seguridad por sobre la privacidad; Personal pensó a Bipy para chicos de 4 a 10 años, aunque para los más pequeños será quizá algo complejo de manipular, y voluminoso; y para los más grandes quizá un celular convencional (o uno más antiguo que le pasaron sus padres) y la aplicación Google Maps con la flamante función de compartir ubicación activa en forma permanente (u otras herramientas, como Life 360) serán más funcionales.

A la vez, el reloj tiene la virtud de no admitir otros usos (la batería no debería agotarse por un imprevisto, no tendrá problemas por la instalación de aplicaciones que se llevan toda la memoria, etcétera), y es menos probable que se pierda. Bipy estará disponible desde el martes próximo a un precio de 1999 pesos, con un abono mensual de 100 pesos: esto incluye 5000 minutos de llamadas desde el reloj, y 60 MB de datos, que según la compañía son suficientes para cubrir el consumo que hará el reloj transmitiendo su posición a los servidores de la compañía.

Fuente: La Nación

El reloj es el primero de una serie de dispositivos vestibles que planea ofrecer Personal este año, incluyendo un reloj para personas mayores (y que incluye, por ejemplo, un acelerómetro para detectar caídas) y un collar para mascotas.

Martín Migoya: “No podemos imaginar hoy los trabajos que van a existir en una década”

Hace 14 años creó con tres amigos una start up que diseñaba sitios web. Hoy, Globant es una de las empresas más innovadoras de la región, cotiza en la bolsa de Nueva York y vale más de 1000 millones de dólares. “Nosotros cuatro separados no habríamos hecho nada”, afirma

Cuando hace 14 años cuatro amigos decidieron convertirse en socios para dedicarse al negocio del software y los servicios informáticos, se fijaron una premisa, una sola: vender en el exterior, sobre todo en Europa y los Estados Unidos. La crisis de 2001 había empujado a este grupo de ingenieros -provenientes de familias de clase media de La Plata y Mar del Plata- a dar el salto. Se animaron y pergeñaron Globant, una de las empresas más innovadoras del ecosistema emprendedor argentino, un gigante que hoy cotiza en el New York Stock Exchange (NYSE), que tiene un valor de mercado de US$ 1300 millones, y que junto con Mercado Libre, Despegar y OLX, es uno de los cuatro Unicornios de Internet de la Argentina, las empresas de base tecnológica que valen más de US$ 1000 millones y que son puestas como ejemplo de empuje y calidad por el presidente Mauricio Macri.

Martín Migoya es el CEO de la empresa y uno de los cuatro fantásticos de Globant, una empresa que hoy hace mucho más que software, sitios web o apps, una empresa que se embarca en travesías digitales, como ellos definen a su trabajo, junto a sus clientes.

Migoya ensaya sonrisas, miradas y gestos para la producción fotográfica. “Con esta mano ya no sé qué hacer”, se ríe, y juega durante las tomas mientras se prepara para conversar en un sillón bordó de terciopelo en un living de su empresa, en el piso 9 de un edificio de la zona de Retiro. La amplia esquina vidriada devuelve una imagen contrastante: de un lado el hervidero del centro porteño; del otro, Puerto Madero y el Río de la Plata.

Ahí, a pocos metros, van y vienen sus socios -Guibert Englebienne, Martín Umaran y Néstor Nocetti- y buena parte del equipo gerencial de Globant. Trabajan en varias islas que agrupan escritorios bastante sencillos. No hay estridencias, ni oficinas cerradas, aunque sí un Google style decorativo y conceptual que se destaca: un pelotero, coloridas salitas de reunión con gráficos en las paredes y hamacas paraguayas en una zona de poca luz que muchos usan para descansar. Los globers -como se llaman entre sí los empleados de la compañía- sonríen disfrazados desde fotos gigantes con las que están ploteadas las puertas de los ascensores. En el comedor, dos ingenieros juegan a la PlayStation y otros tres compañeros disfrutan un café y hablan del after office de la noche anterior.

¿Cómo convirtieron una pequeña start up que hacía websites en una multinacional de trasformación digital? ¿Cómo es que los cuatro fundadores siguen conformando un grupo de amigos que se van de vacaciones juntos? ¿Cómo logra el tan anhelado equilibrio entre la vida profesional y la personal? De todo ello, de su pasión por la música y del futuro de la Argentina habla Migoya con La Nación revista.

“Globant está en un momento de plena expansión, en un mercado complejo que tiene una demanda sostenida. Cada compañía del planeta necesita transformarse digitalmente para poder afrontar los desafíos que vienen. Nosotros los acompañamos en ese viaje o costumer journey, para que sean atractivas e innovadoras para millones de consumidores”, asegura el CEO.

¿Qué buscan las empresas en ese contexto de trasformación digital tan desafiante e incierto?

Los consumidores quieren cosas -productos, servicios, soluciones- que sean relevantes para el momento que están viviendo. Buscan belleza y simplicidad de uso. Eso es lo que la gente espera de sus marcas y productos predilectos. Sin dudas, esas empresas no siempre están en condiciones de dárselos. Esa es nuestra capacidad: crear esas experiencias a las que nosotros llamamos omni-relevantes. Relevantes a la situación, al entorno, a la plataforma. Relevantes a todo.

¿Cómo se trabaja sobre esa necesidad, con qué equipos?

La creación de software siempre estuvo entendida como un proceso de ingenieros. Yo soy ingeniero, pero estas experiencias son más abarcativas. Creemos que un balance muy delicado entre informáticos, diseñadores, antropólogos y otras muchas especialidades. Personas que entienden lo que quieren los usuarios y son capaces de pensar lateralmente. Hoy, consumer technology, que es lo que esencialmente hacemos, tiene mucho más que ver con un proceso de prueba y error. El consumidor elige qué quiere y qué no quiere, y a partir de ahí se evoluciona hacia el próximo escenario. Todo Globant está armado alrededor de ese concepto. Muy temprano en nuestra historia logramos penetrar y entender a fondo cómo compañías exitosas en Silicon Valley creaban software. Por eso somos diferentes.

¿Cómo se hace para construir y sostener una cultura corporativa en una industria con tanta rotación?

La gente llega a esta empresa en busca de transformar sus carreras, y muchos lo logran porque son expuestos a los mejores clientes y los mejores proyectos. Entonces, es lógico que en algún momento decidan que su carrera puede pasar por otro lado. La construcción de la cultura corporativa no tiene que ver con que la gente se quede mucho tiempo. Hay que entender esa rotación como una herramienta de continuo aprendizaje y de generación de oportunidades. Después están los valores de la compañía, lo que sostiene a nuestra cultura corporativa. Reglas para imitar muy simples: actuamos éticamente, pensamos en grande, vamos al mundo e innovamos continuamente. Apuntamos a la excelencia. Queremos ser los mejores del mundo haciendo lo que hacemos. Cuando las reglas son simples la cultura se esparce.

¿Qué cosas de su vida personal sacrifica o relega un CEO?

Yo no hablaría como CEO, sí como emprendedor. Emprender es una forma de vida, no es algo que uno hace circunstancialmente. Es algo que, en mi caso, va a pasar siempre mientras me lo permita la cabeza. Uno se entrega a esta pasión, pero la familia es muy importante. La relación con mis hijos y con mi mujer es muy importante. Hay que balancear, cuidar mucho a la familia porque es desde donde uno se para. Somos equipos, no estamos solos: en casa, en la empresa, con los amigos. Hay que nutrirse de todo eso. No creo que haya que sacrificar muchas cosas, es un estilo de vida que uno elige con un montón de presiones, pero otros trabajos tienen otras cosas, más o menos exigentes. Una vez que entrás en el ritmo es como jugar a la pelota.

Globant nació en 2003 y hoy es un gigante con más de 5600 empleados. Tiene presencia en 12 países, con operaciones en 27 ciudades y 37 centros de desarrollo. En 2006 se convirtió en la primera empresa de tecnología que eligió Google para tercerizar servicios y ese hito fue un verdadero trampolín, un sello de calidad que derivó en una catarata de contratos con empresas firts class como Disney, Coca-Cola, FIFA, LinkedIn y NatGeo, entre muchas otras. Además, dio un paso que muy pocas empresas tecnológicas de la región llegan a dar -la Argentina tenía como único exponente a Mercado Libre-: desde hace tres años cotiza en el NYSE, el mercado de capitales bursátiles de Nueva York, bajo la sigla GLOB.

A lo largo de los años, Globant compró más de 10 compañías en todo el mundo. Dos de las últimas adquisiciones fueron la india Claris, en 2015, y Ratio, una empresa de Estados Unidos especializada en streaming, que incorporó este año.

A pesar de su tamaño, de cotizar en bolsa y de un profundo proceso de profesionalización e internacionalización que lleva adelante casi desde su nacimiento, en el fondo Globant sigue siendo una empresa de cuatro amigos. ¿O no?

El de los amigos que crecen como socios sin peleas ni rupturas no es un modelo exitoso muy habitual, y menos si son cuatro. Es central para la cultura de la empresa que sigamos los cuatro luego de tantos años. Encarna el be a team player, uno de nuestros valores: tenés que ser un jugador en equipo. Lo hacemos todos los días, no nos cuesta. Cada uno en su rol, con sus cosas. En Globant las decisiones se toman, no nos paralizamos por desacuerdos. Tenemos un trabajo en equipo muy aceitado, nos miramos y sabemos de memoria qué tenemos que hacer. Pasa también con el resto del managment team. No es que los cuatro hacemos todo, Globant está manejada por profesionales que dedican su tiempo y que son tan apasionados como nosotros. Puedo asegurarte algo: nosotros cuatro separados no habríamos hecho nada.

No tendrían cuatro pequeñas Globant.

Claro. Los cuatro estuvimos para esos momentos en los que había que pensar y resolver. Somos lo que somos porque estuvimos los cuatro y porque supimos administrar el equilibrio entre los fundadores y el resto del equipo ejecutivo.

Los fundadores de la compañía suelen irse de viaje juntos, con sus familias. ¿Hablan del trabajo cuando están de vacaciones?

Sí, más o menos… A veces las vacaciones las hacemos separados, pero sí, viajamos juntos. Nos gusta hacerlo. Nos divertimos estando juntos y complementando nuestras personalidades, que son bastante diferentes. Y si sale hablar de trabajo cuando estamos descansando, se habla. Hay una cosa muy importante para entender cómo trabajamos: amamos lo que hacemos. Esa es la premisa básica que cualquier emprendedor tiene que entender. Si vos te vas a meter en un negocio que no querés, por favor no lo hagas, nos perjudicamos todos. Si hacés algo, honralo, respetalo y llevalo adelante como se merece.

Hablemos de tecnología. ¿Qué impacto va a tener para el mundo de los negocios y para la vida la inteligencia artificial?

Estamos viviendo un momento en el que la tecnología, lejos de reemplazar el trabajo humano, lo está mejorando, lo está haciendo más eficiente. Permite tomar decisiones más certeras con una cantidad de información que antes no teníamos. Hubo una fase fundacional de Internet, en la que creó toda la infraestructura, con compañías como IBM y Oracle. Después, la segunda fase, con los Facebooks y los Twitters, lo que te conecta y te hace socializar de una forma más inteligente. Y la tercera parte es la revolución del Internet de las Cosas (IoT): todo va estar conectado a Internet, desde una grúa hasta la turbina de un avión, pasando por un ascensor y el lavarropas de tu casa. Todo conectado con un flujo de información que tiene que ser interpretada por algo y de alguna forma. Esa manera de interpretar tan grandes volúmenes de datos es a través de la inteligencia artificial.

¿Cuándo va a pasar?

Ya empezó. Hoy hay sensores por todos lados. Lo que pasa es que están como desconectados, hay que empezar a unirlos. Internet deja de ser entretenimiento y pasa a ser una herramienta para tomar decisiones.

¿Pensás que la inteligencia artificial va a impactar de manera negativa en el empleo?

Hace 15 años no nos imaginábamos estos trabajos que hacemos ahora. De la misma manera, creo que no nos imaginamos hoy los trabajos que van a existir dentro de 20 años, o dentro de 10. Entonces, no hay que tener miedo. La inteligencia artificial es como un recién nacido al que hay que ir educando. Está lejos de ser Terminator.

Migoya es afable y se entusiasma cuando habla de tecnología e innovación. Asegura que se divierte trabajando y se le nota. Nació en La Plata y allí, en la universidad pública, se recibió de ingeniero electrónico. Trabajó en YPF y en consultoras tecnológicas e hizo un MBA en la Universidad del CEMA. Es miembro del Board de Endeavor -que en la actualidad preside Englebienne, uno de sus socios- y de la Young Presidents Organization. Está casado con Carolina Pinciroli y tiene tres hijos: Facundo, Manuel y Felipe.

¿Cómo te nutrís de tendencias en innovación?

Asisto a charlas y leo, aunque no todo lo que me gustaría. Pero mi principal fuente son mis clientes, hablar con ellos, proponerles ideas, entender qué están haciendo, qué les duele. Es fundamental para saber qué pasa en el mundo. Lo hace todo el equipo porque es lo que hacemos: hablar con los clientes, que son ellos los que conocen a fondo a sus consumidores, para después traducir ese entendimiento en tecnología.

Hablemos de tus productivity hacks. ¿Cómo hacés para aprovechar más tu día?

A la mañana, temprano, corro. En general, tres veces por semana. Tengo como dos momentos especiales que son a la noche, tarde, cuando todos se fueron a dormir, y la mañana, cuando los chicos ya se fueron al colegio. Gran parte de las cosas que hago las pienso ahí. O en la ducha.

¿Cuándo corrés también pensás o tratás de estar más con la mente en blanco?

Cuando corro me concentro en el objetivo que tengo que lograr. Lo que me pasa es que después todas esas endorfinas producen otras cosas copadísimas.

A los 12 años, su madre, profesora de inglés, lo mandó a aprender a tocar el piano. En realidad, él quería tocar para acompañar como correspondía a un amigo suyo que era muy bueno. Fue un viaje de ida: desde ese momento, nunca más se pudo despegar de la música. Tuvo varias bandas en su juventud. Días de pop y rock platense. Días en los que explotaba la música de Virus y la búsqueda y la innovación estaban más presentes que nunca en la escena artística. Pocos años después, cuando la ingeniería era el eje de la vida de Migoya, ex compañeros suyos de banda, como Francisco Bochatón, triunfaron en Peligrosos Gorriones. “Toco y compongo. Es mi cable a tierra. Es un ejercicio mental de creación que hago hace muchísimos años y que me ayuda mucho”, confiesa.

¿Qué instrumentos tocás?

El piano, la guitarra y el bajo. Me gusta el pop, soy de la época de Soda Stereo, y compongo cosas raras, que ya no existen más. Tengo influencia de grupos como Bon Iver, cosas muy cool que están pasando en el mundo, muy raras.

Y cantás. ¿Es verdad que en Spotify hay canciones tuyas bajo un seudónimo?

No…

¿Cuál es el seudónimo?

No, no te lo voy a decir… No tuvieron mucho éxito [risas]. Soy un amante de la música en general, pero ojo que el proceso de creación musical, lejos de lo que muchos piensan, es doloroso, es un parto.

¿Cómo se extrapola la creación artística a la dirección de una compañía de 5600 empleados?

Es un mecanismo de pensamiento. La innovación no es algo que vos decís: Ah, me voy a poner a innovar. Es una cultura, una forma de pensar, una dinámica. El ochenta por ciento de las veces no funciona, pero hay un veinte por ciento que decís: Ah, es esto. La música tiene muchísimo de eso. También está la casualidad y el azar. Brian Eno, que es un músico que yo admiro, juega con el azar como una herramienta creativa. Hace ejercicios de observación en los que ve lo que pasa, lo trata de cambiar y aprovecha todo lo que se encuentra en ese proceso. Después, la empresa tiene como dos fases, una muy creativa y otra en la que hay que ejecutar. Dos cerebros funcionando al mismo tiempo.

“Globant es el ejemplo de que se puede, de que cuando los argentinos nos comprometemos somos capaces de hacer cosas de máximo nivel, de igual a igual con cualquier país del mundo”, dijo Macri una mañana soleada de abril de 2016 cuando visitó las oficinas de la compañía en San Telmo. Macri ama a los unicornios de Internet y los pone cada vez que puede como modelo. La relación de Migoya y Globant con el Gobierno también es muy buena: la búsqueda de previsibilidad y reglas claras es un viejo reclamo del sector más innovador de la economía local.

¿Qué cosas cambiaron para ustedes y la industria tech con la nueva gestión?

Las reglas sobre las cuales operamos son mucho más claras, pero hay muchas cosas sobre las cuales todavía hay que trabajar. La educación es una de las principales, y a Globant y la industria tecnológica nos afecta de lleno porque el principal insumo de todos es el talento. Lo que producimos hoy en materia de educación no es lo que el futuro demanda, y eso es un tema muy serio. Entonces, todas estas discusiones que están pasando sobre los paros docentes deberían moverse a otro lugar, a pensar cómo educamos. Siempre la discusión es el salario, y está bien, pero hay que hablar de cómo les enseñamos a nuestros hijos. Esta es una batalla que tenemos que dar, o estamos afuera. Por otro lado, hay que trabajar mucho más para que la Argentina sea un lugar con reglas claras y previsibles. Hay mucho por avanzar en ese sentido, sobre todo en la industria del software. No aguantamos más las decisiones cortoplacistas. Necesitamos decisiones de largo plazo y sostenidas que hagan que los empresarios pensemos de la manera correcta.

¿Y ves esa impronta ahora?

La veo, definitivamente. Se ha avanzado muchísimo en este sentido, pero hay que seguir trabajando.

1969

Nace en La Plata. Está casado con Carolina y es padre de Facundo, Manuel y Felipe

1981

Empieza a estudiar piano. Actualmente toca guitarra, bajo y compone. La música es su otra pasión

1986

Estudia Ingeniería Electrónica en la Universidad de La Plata. Tiene un MBA en Administración de Empresas

2003

Funda Globant junto con 3 amigos. Hoy, la empresa tiene más de 5600 empleados y es uno de los cuatro “unicornios” argentinos

2008

Ganó el premio Konex en el rubro Empresarios Innovadores

2009

Asume como director de Endeavor Argentina, una organización que promueve la cultura emprendedora

El futuro

“Como no imaginábamos estos trabajos hace 15 años, no imaginamos los que van a existir dentro de 10 o 20 años. No hay que tener miedo a eso, el humano seguirá teniendo un rol por más inteligencia artificial que haya”

 

Fuente: La Nación

 

Viaje al corazón de la innovación

En una era de crecimiento de la actividad emprendedora, unas 40 empresas argentinas se mostraron en un festival que las pone en la vidriera global; las claves para salirse del molde

AUSTIN, ESTADOS UNIDOS.- La actividad emprendedora en la Argentina crece año a año. Por necesidad, porque se ve una oportunidad o porque se quiere apostar a una nueva forma de vida, cada vez más argentinos se lanzan al proyecto propio. Según datos de la encuesta Global Entrepreneurship Monitor (GEM), que en nuestro país realiza IAE Business School, en 2016 la tasa de actividad emprendedora aumentó cuatro puntos porcentuales con respecto al año anterior, al pasar de 14 a 18%; esa tasa mide la proporción de adultos que inició alguna actividad empresarial en un período de cinco años previo al relevamiento. Además, datos del Observatorio de Empleo y Dinámica Empresarial del Ministerio de Trabajo indican que el mundo emprendedor genera un 15% de los puestos de empleo privado que hay en el país.

Seis de cada diez emprendedores dicen tener los conocimientos, las habilidades y la experiencia necesarios para comenzar un nuevo negocio. Este número, que está por arriba del promedio de la región, es el que impulsa a la innovación argentina a querer mostrarse en las principales ligas internacionales. En este contexto, más de 40 empresas de nuestro país viajaron entre los días 10 y 19 de este mes a una de las mecas de la creatividad global: South By Southwest 2017 (SXSW). No es un evento en un lugar; es una experiencia nómade de innovación en cine, música y cultura digital, que empieza a las 9 de la mañana y termina, si se quiere (o si se aguanta), a las 4 de la mañana del día siguiente. Todo durante una semana.

Desde hace 30 años y de manera ininterrumpida, Austin es la casa sin techo de la innovación. El SXSW son charlas inspiradoras, casas que se montan y desmontan en ocho días para contener las ideas de marcas y países, bares con recitales con artistas de vanguardia, cócteles de negocios con inversionistas que no dudan en firmar acuerdos en el momento. El SXSW es el actor James Franco, que no quiere fotos y pasa caminando en campera de cuero y con paraguas, y es Vint Cerf, el padre de Internet, que habla sobre cómo conectar a la red a los 3000 millones de personas que faltan, mientras se saca cientos de fotos con sus fans y se acomoda el traje impecable con chaleco y tiradores. Es el único traje que alguien viste aquí, entre los más de 300.000 visitantes.

Startups que dan sus primeros pasos y pymes que exportan a 50 países llegaron a Austin con el lema “AR, Ideas that feed the World”. En una apuesta ambiciosa del Gobierno, coordinada desde la Agencia Argentina de Inversiones en conjunto con cinco ministerios, este año además de montar un stand se innovó con una Casa Argentina, un espacio de más de 130 metros cuadrados por el que pasaron unos 4000 visitantes y donde hubo charlas, además de experiencias interactivas y recitales.

Un sábado temprano, con una garúa constante que acompañaría toda la jornada, la app oficial del evento (brújula digital necesaria para surfear este sobreestímulo de propuestas) anunció la primera actividad argentina. Del primer panel participaron dos de los denominados “unicornios” y dos pymes.

¿El desafío? Conversar sobre la creación de empresas globales desde la Argentina y sobre las ventajas de la creatividad que surge en nuestras tierras.

Tomás Pierucci, fundador de la empresa de equipajes conectados BlueSmart; Gastón Frydlewski, CEO de Hickies; Daniel Rabinovich, gerente de Tecnología de Mercado Libre, y Fernando Matzkin, director general de Globant, fueron los encargados de exponer en el panel, que fue moderado por el secretario de Emprendedores y Pymes de la Nación, Mariano Mayer, quien acompañó el proceso de selección de las empresas que viajaron y contestó, junto a los empresarios, las preguntas del público, especialmente emprendedores brasileños ávidos de entender el trabajo argentino.

Una oportunidad imprevista para crear lazos y poder crecer fue la que tuvo Fernando Caldi, quien hace un año y medio fundó Previando, una app que conecta a amigos que quieren conocer a otros grupos y divertirse. Caldi viajó a SXSW porque planea su desembarco en el mercado norteamericano en dos meses. “En tres días aparecieron todo tipo de oportunidades. Desde un fondo que nos propuso irnos a Silicon Valley con todos los gastos pagos hasta socios en Alemania y Estados Unidos”, cuenta. El emprendedor no había sido seleccionado para presentarse ante inversionistas en el escenario de pitching (presentaciones), pero igualmente fue a “hacerle el aguante” a sus colegas… Y ocurrió que la organización del evento avisó que había 10 minutos adicionales disponibles para emprendedores de la Argentina. “¿Tenés una presentación armada como para subir ahora?”, le preguntó alguien del equipo. “En menos de un segundo respondí que sí, saqué la compu de mi mochila, la conecté al proyector y subí a exponer. Creo que todavía no caigo”, contó después, emocionado. Gracias a esta presentación, un funcionario del gobierno alemán basado en Berlín le ofreció ayuda para lanzar Previando en Alemania.

Otra gran experiencia tuvo Martín Parlato, fundador de Posibl., que se dedica a realizar contenidos y eventos de impacto social para promover agentes de cambio alrededor del mundo, y que ya ha trabajado con mas de 350 ONG en todo el planeta. “Fue emocionante ver a tanta gente interesada en conocer más sobre los emprendimientos de nuestro país, su cultura y su apertura al mundo. Mostramos al público distintas iniciativas de contenidos en documentales, web series y eventos de impacto social, con la idea de que cada generación necesita agentes de cambio, y realizamos reuniones muy productivas con potenciales partners para trabajar los temas que hoy tanto preocupan a la humanidad, como la pobreza extrema, la desigualdad y el cambio climático”, describió.

Tres jóvenes cordobeses dieron el batacazo en el festival. Llegaron con una app lanzada hace un mes y se fueron con un contrato de aceleración a Silicon Valley, literalmente y sin escalas. “MindCotine es una solución para dejar de fumar que implica una terapia de exposición, técnicas de mindfulness, una experiencia de realidad virtual inmersiva y mejorada por sensores de biofeedback [lo cual permite conocer qué se puede hacer para mejorar la salud]”, contó Nicolás Rosencovich, CEO de la iniciativa.

Otros participantes que tuvieron un pitch exitoso fueron Diego Jolodenco y Ramiro Fernández, cofundadores de Lectoramas, una app que ofrece resúmenes escritos o leídos en 10 minutos. Ya fueron contactados por el Departamento de Desarrollo Económico de Austin para usar su app y ofrecérsela a los latinos de la ciudad para su formación.

En la Casa Argentina, una construcción que estaba en la misma calle que la Casa de Twitter y la de Intel, los visitantes probaron las valijas conectadas de BlueSmart. “Pronto lanzaremos modelos de mayor capacidad y estamos trabajando en mejorar la experiencia completa del viajero”, dijo a LA NACION su CEO, Tomás Pierucci. También los plásticos de Hickies, que reemplazan a los cordones para atar las zapatillas, atrajeron las miradas. Y muchos probaron la experiencia para dejar de fumar con realidad virtual de MindCotine, incluido Martín Losteau, el embajador argentino en Estados Unidos, quien elogió la iniciativa.

Trabajo conjunto

También hubo cervezas nacionales y vinos de siete bodegas ofrecidos por un sommelier para acompañar los recitales de rock y folklore que tuvieron lugar en la casa. “Fue un trabajo en conjunto con cinco ministerios y con todo el sector privado que vino. Trabajamos durante el año y decidimos cómo participar; el gran interés muestra que vale la pena apostar a algo diferente. Queremos expandir nuestra red de trabajo a todo el mundo, generar negocios concretos y en pocos días ya está pasando”, describió Juan Pablo Tripodi, vicepresidente de la Agencia Argentina de Inversiones, desde un rincón del stand nacional.

El que sembró la idea de esta participación fue el secretario de Cultura y Creatividad de la Nación, Enrique Avogadro, que aprovechó que en la Casa Argentina había diez representantes de las principales agencias creativas del país, para armar una reunión informal con ronda de cervezas y reflexionar sobre los obstáculos y las posibilidades que tiene el sector. Algunos emprendedores lograron concretar reuniones con directivos de compañías como Sony Entertainment, Universal Music y la aceleradora brasileña StartupFarm, una de las más experimentadas de América latina, que en su haber cuenta con startups como Easy Taxi, Worldpackers y Uppoints. Tiene además grandes alianzas de partnership como Google for Entrepreneurs y Amazon Web Services.

Algunas de las empresas argentinas participantes fueron Vrtify, Entropeer, Virtual 360°, Virtual Mind SRL, Taringa!, Aschen Super Woman, La Fusión, Croma, Kilimo, Qroom, SeirenFilms, Genosha, Ñoño VR, Cine Bruto, Picnic y Etermax, entre otras.

De la comitiva argentina también participaron el subsecretario de Políticas en Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, Jorge Aguado -que presentó una charla en la que Arsat mostró la política nacional en materia de satélites-, y representantes de los ministerios de Relaciones Exteriores y Culto, Agroindustria, Ciencia y Tecnología, Cultura y Producción y de la Sepyme.

Como oportunidades de mejora para la próxima edición queda una mayor inclusión de proyectos liderados por mujeres y una representación más federal entre las empresas. Se destaca la apuesta a una feria completamente distinta a lo conocido, que trajo resultados concretos y acuerdos a futuro promisorios, la organización conjunta de tantos organismos distintos del Estado y el haber incluido a startups recién nacidas que encontraron en SXSW una verdadera plataforma de lanzamiento al mundo.

A sus 87 años, y luego de presentar su película de realidad virtual para convencernos de la importancia de ir a Marte, el astronauta Buzz Aldrin cerró: “Exploramos o expiramos, de eso se trata todo esto”.

Voces de quienes inspiran

Qué hacen y qué dicen ocho innovadores globales

Buzz Aldrin

Astronauta, integrante de la misión Apolo XI

Edad: 87

El segundo hombre que pisó la luna ahora tiene la vista posada sobre el planeta rojo. Aldrin mostró una película realizada con realidad mixta (aumentada y virtual) para explicar cómo son sus planes para llegar a Marte y las implicancias que eso le traería a la humanidad. Además, logró condensar en sólo una oración todo el espíritu de SXSW 2017: “Exploramos o expiramos, de eso se trata todo esto”.

John Biden

Ex vicepresidente de EE.UU. Lucha contra el cáncer desde su ONG

Edad: 74

La muerte de su hijo en 2016 por cáncer cerebral lo llevó a no presentarse como candidato a presidente. “Su generación puede ser la primera en vivir el cáncer como una enfermedad controlable, prevenible y no como una sentencia de muerte”, dijo. Y agregó: “Nadie debería presentarse para presidente de EE.UU. a no ser que esté preparado para dar cada gramo de su energía para hacerlo”.

Jennifer Doudna

Impulsora del método Crispr de edición genética

Edad: 53

Doudna impulsa el método que permite editar partes de ADN dañado y reemplazarlo por uno nuevo. “En el futuro podremos crear mosquitos impermeables a las enfermedades y prevenir que éstas se propaguen”, afirmó. Y agregó: “Hay gente muy entusiasmada por empezar a usar Crispr sin que todavía esté lista; me preocupa que ese tipo de sobreexpansión pueda generar un efecto perjudicial”.

Marie Kondo

Emprendedora y autora del best seller La magia del orden

Edad: 33

Con traje blanco impecable, la reina del orden escuchó a decenas de fanáticos que le contaron sus experiencias tras leer su libro, que insta a eliminar cosas para luego decidir y cómo guardar las que quedan en el hogar. Lanzó la app “KonMari” para que sus seguidores armen comunidad. Recibió una ovación, pero también risas burlonas: no todos creen que se pueda hablar con pasión de cómo doblar una toalla.

Vint Cerf

Director de evangelización de internet en Google

Edad: 73

Uno de los pocos oradores que bajó del escenario para conversar con los miles que se acercaron a escucharlo, habló de una Internet centrada en las personas. “Mis principales preocupaciones son la confiabilidad, la seguridad y la privacidad, así como la fidelidad operacional. Necesitamos una población cada vez más educada que entienda de software y redes”, afirmó.

Ray Kurzweil

Director de ingeniería de Google; Singularity University

Edad: 69

Sobre cómo avanza la Inteligencia Artificial (IA) en la vida de las personas expuso ejemplos: “La IA creará arte tan bien o mejor que los humanos. Las computadoras ya escriben historias, componiendo música y pintando cuadros, y es sólo cuestión de tiempo que lo hagan como nosotros”. Y afirmó: “Hace sólo cinco años la IA no podía diferenciar un perro de un gato y hoy puede entender mucho más”.

Adam Grant

Autor de Originales, cómo los no conformistas mueven al mundo

Edad: 35

En su paso por el escenario dejó herramientas concretas para poner las ideas a trabajar. “Muchos de los que tuvieron éxito comenzaron trabajando sus ideas como proyectos paralelos a su ocupación principal; hay que hacerse ese tiempo para crear”, sentenció. “Para hacer cosas distintas hay que contratar a personas diferentes, es esencial apostar a la diversidad”, sostuvo.

Casey Neistat

Youtuber y empresario; tiene 6 millones de suscriptores

Edad: 35

“No tengo la menor idea de qué estoy haciendo al asociarme con la CNN y eso es lo espectacular, ellos lo permiten y yo voy a experimentar”, afirmó sobre una reciente sociedad con la cadena de noticias. Neistat cerró con el video “Hacé lo que no puedas”, dedicado a los que le dijeron que no podría hacer todo lo que lo hizo famoso y mostró cómo la generación millennial desafía lo que está establecido.

Fuente: La Nación