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Periodista

Emiliano Kargieman: “Tendremos fábricas de paneles solares y manufactura pesada fuera de la Tierra en los próximos 15 años”

Minar asteroides, construir paneles solares en la Luna, poner una sede de una compañía en órbita y tener colonias semi permanentes en el espacio, son algunas de predicciones de este argentino pionero en el mundo de los nanosatélites

Treinta oradores nacionales e internacionales, investigadores y referentes con distintas miradas sobre el impacto de la tecnología en los campos de la educación, el trabajo, la salud y el mundo emprendedor fueron parte anteayer de InnovatiBA 2017, el evento de innovación organizado por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires en la Usina del Arte, donde se acercaron más de 1200 asistentes.

En ese marco, LA NACION habló con Emiliano Kargieman, fundador de la empresa de nanosatélites Satellogic, que la semana consiguió una capitalización por 27 millones de dólares de un grupo de inversión para continuar con la fabricación y puesta en órbita de cientos de satélites alrededor de la Tierra en la próxima década, similares al nanosatélite Milanesat, el sexto de la compañía, que puso en órbita hace dos semanas. La inversión le permitirá continuar con sus pequeños satélites, especializados en la obtención de imágenes de alta resolución e hiperespectrales (obtienen información en espectros no visibles para tener información sobre humedad, temperatura, etcétera).

Más nanosatélites

-¿Qué estamos aprendiendo con las constelaciones de nanosatélites?

-En lo que estamos trabajando en Satellogic es en cuantificar la Tierra. Estamos poniendo una red de sensores alrededor de la Tierra para poder medir lo que pasa en el planeta en tiempo real, para poder tomar mejores decisiones. El impacto real que eso va a tener está en cada uno de los individuos del planeta. Poder tomar decisiones que tengan un impacto mejor y más direccionado hacia lo que queremos en gestión de recursos naturales, en producción y distribución de alimentos, en energía. Que son los grandes temas en los que debemos optimizar al máximo lo que hacemos, para poder soportar la vida de lo que somos ahora, y por ahí 9 mil, 10 mil millones de personas en los próximos años.

-¿Cómo van a ser los próximos lanzamientos de Satellogic?

-En agosto lanzamos dos nanosatélites más. Y el año que viene vamos a lanzar entre 12 y 18, en 3 o 4 lanzamientos.

Minar asteroides

-¿Cómo vamos a usar el espacio estelar en los próximos años?

-Tiene mucho sentido empezar a hacer en el espacio ciertas cosas que hoy hacemos en la Tierra, por una cuestión económica y ecológica. En particular, creación de energía y manufactura, y lo que tiene que ver con la industria pesada. También el desarrollo de materiales en micro-gravedad. Un poquito más a largo plazo vamos a tener que ocupar de manera permanente o semi-permanente la órbita alrededor de la Tierra, y probablemente la Luna, para empezar a desarrollar la infraestructura que necesitamos para hacer generación de energía en el espacio. Para hacer explotación de recursos naturales de asteroides, por ejemplo.

-¿A cuánto estamos de eso?

-Está todo en el horizonte de la tecnología que estamos empezando a desarrollar ahora; vamos a poder empezar a aplicar esas cosas en los próximos 10 a 15 años en distintos niveles. Pero creo que hay ya oportunidades inmediatas, a empezar a desarrollar la tecnología que vamos a necesitar, como utilizar los materiales de un asteroide, quizás la mejor es capturar un asteroide, estrellarlo contra la Luna y eso requiere que tengamos una estructura para hacerlo.

-¿Cómo se captura un asteroide?

-Depende del tamaño del asteroide, pero puede ser tan sencillo como usar una red. No son tan sólidos como uno cree; la mayoría son como cúmulos de arenas, que flotan por ahí, unidos por un poco de gravedad. Quizás la manera más sencilla es de capturarlos es con una bolsa de 10 km de diámetro y algún sistema de propulsión muy sencillo. Que te vaya trayendo el asteroide de a poco.

-¿Te imaginás estaciones espaciales privadas en órbita?

Sí, completamente. Creo que hay un montón de cosas que empiezan a dar sentido a la micro-gravedad. El desarrollo de compuestos biológicos por un lado y en investigación, en medicina y en biología. Por otro lado en investigación de nuevos materiales, en cuestiones de óptica. Hay cosas que son muy difíciles de construir en la Tierra porque la gravedad molesta.

-¿Cuáles?

-Construir grandes telescopios en la Tierra es muy difícil, porque necesitás una precisión nanométrica sobre superficies muy grandes. Y la gravedad tiene efectos sobre los materiales que hace que eso sea muy difícil de lograr. En el espacio no tenés ese problema. Entonces hacer estructuras gigantes en el espacio tiene mucho más sentido que hacerlo en la Tierra; por ejemplo, granjas de paneles solares. Van a permitir bases de trabajo fuera de la Tierra.

Vivir en la Luna

-¿Los humanos vamos a vivir fuera de la Tierra?

-Iremos ocupando el espacio en olas. Me imagino estaciones espaciales privadas, la profesión de astronauta privado que por ahí se prepara 5 o 6 años. Estudia como si fuera el equivalente a una carrera universitaria, para tener la capacidad de hacer determinados experimentos en el espacio, y después se va por 6 meses en una estación espacial y gana suficiente dinero como para volver a hacer eso otra vez durante 5 años.

-¿Cómo influyen en esto los proyectos de Jeff Bezos de turismo espacial, o la posibilidad de reutilizar cohetes como está probando la firma de Elon Musk?

-El cuello de botella que tenemos hoy para muchas de estas ideas es el costo de poner cosas en órbita; estás hablando de materiales, el costo de un satélite de 10 mil a 20 mil dólares por kilo. Cuando estás hablando de poner gente en órbita, los costos se disparan.

Hacer cohetes reutilizables te puede bajar un 15% el costo, no va a ser un cambio revolucionario. Para ser un cambio revolucionario tenés que llegar a lo que es como el “ideal” del avance en tecnología para poner cosas en órbita, que sería tener la posibilidad de tener una especie de avión que despegue con una sola etapa, sin que desprendan partes ni nada, llegue a órbita, deje su carga y después vuelva a bajar, y que puedas reusar todas las veces que quieras.

-¿Qué se necesita para que esto sea una realidad?

-No tenemos desarrollada la tecnología que nos permita hacer eso. Veremos si serán motores de fusión de plasma, propulsión externa, microondas o con láser. Es un grupo de tecnologías que van a converger en los próximos 10 a 15 años que nos van a permitir hacer eso. Esa va a ser la verdadera revolución de salir de la Tierra. No creo que vaya a ser con la tecnología en la que hoy están invirtiendo Musk o Bezos, será una nueva generación de compañías. Mientras tanto, como pasos intermedios son muy valiosos, porque van a reducir los costos que existen hoy.

-¿Tengo que ir reservando pasaje a a Luna?

-Al principio vas a tener por un lado la explotación de una industria de subsistencia en la Luna. De extracción de agua, de oxígeno, como para permitir vivir de manera permanente y para generar, por ejemplo, combustible para cohetes. Creo que después vamos a tener una industria de construcción en la Luna para la infraestructura que necesitamos, para sacar de la Luna lo que fabriquemos. Eso en mi cabeza son trenes magnéticos, probablemente. O eventualmente quizás, un ascensor espacial.

-Dijiste que minar un asteroide puede ser más fácil que extraer petróleo.

-Un gran esfuerzo de desarrollo científico, tecnológico y de riesgo llevó aprender a extraer petróleo de la plataforma submarina. A miles de metros de profundidad. Ese esfuerzo es comparable en costos y en riesgo al esfuerzo de ir a minar un asteroide, y la recuperación de la inversión es similar. En ese sentido, si tuvo razón de ser para las empresas de petróleo empezar a hacer las inversiones para aprender a extraer petróleo de la plataforma submarina, es lógico hacer inversiones para extraer los materiales de los asteroides. Como tiene sentido económico, es muy fácil imaginar que eso va a suceder. La tecnología esencialmente la tenemos.

-¿Vamos a ir a Marte en 2030 como promete Elon Musk?

-Creo que Marte puede tener más un sentido mediático que uno real. La Luna es un objetivo mucho más razonable y más útil. Igual, me encantaría retirarme en Marte, así que le deseo la mejor de las suertes a Musk en su idea.

Inteligencia artificial y el futuro del empleo

-¿Hay innovaciones actuales que te inquieten?

Me inquieta el efecto que va a tener el desarrollo de inteligencia artificial en una gran distribución y reformulación y evaporación de trabajo a nivel global.

-Hay bandos de pesimistas y optimistas respecto del empleo de las personas y el avance de las tecnologías ¿Te situás en alguno?

Yo trato de ser realista. Estamos en un escenario donde gran parte de la población no va a estar en condiciones de aportar valor en los próximos 10 a 15 años. Y donde va a ser difícil reconvertir a esa gente para que pueda aportar valor. Entonces eso nos fuerza a pensar cómo hacer sociedades redistributivas y cómo sostener a una población que no va a poder insertarse en el tejido productivo. No solamente en la Argentina, sino en todo el mundo. Creo que lo que se viene ahora es mucho peor que esas dos cosas. Yo no me la puedo imaginar a priori sin un gran trabajo de coordinación, sin un gran trabajo de prevención, sin un gran trabajo de construcción de infraestructura. No me la puedo imaginar sino como algo realmente catastrófico.

Estamos en un escenario donde en los próximos 20 años los algoritmos van a generar más valor que las personas. Eso es lo que hay que pensar. Cómo en una sociedad así podés sostener los derechos básicos universales, de alimentación, salud, un techo, educación.

-¿La asignación universal te parece una idea viable?

-Es una idea que va en la dirección correcta pero no me parece viable. No me parece que vaya a funcionar. Me parece que hay otras ideas, como la de los activos universales básicos. Me parece un poco más adecuada. Me parece que tampoco va a funcionar y que tampoco es suficiente. Yo pienso más en cómo democratizar el acceso a ciertas tecnologías básicas que permitan a cualquiera convertirse en autosustentable, desde el punto de vista de la energía, alimentación, salud, comunicaciones y educación. Creo que pasa más por darle acceso a la gente a las cañas de pescar que al pescado.

Al mismo tiempo que veo este escenario potencialmente catastrófico, las mismas tecnologías que estamos desarrollando tienen, por un lado, el potencial de ayudarnos a atacar estos problemas. De adaptar la educación, la salud y el desarrollo profesional, por ejemplo, de manera masiva para que la gente pueda reconvertirse a largo plazo.

-¿Cómo está la Argentina de cara a esto?

-Nos da una oportunidad muy grande. Si vos mirás las olas anteriores de globalización y lo que ha pasado, hubo ganadores y perdedores. En la primera fue el grupo G7, en la segunda los países que se industrializaron rápido durante los 90s. Y creo que en esta nueva ola la Argentina tiene el potencial de pasar del 0,8% del PBI del mundo al 8% del PBI del mundo, si juega bien el juego que tenemos que jugar los próximos años. Eso requiere muchísima decisión y visión. Y una dirección que hasta ahora ha sido difícil construir; sobre todo, requiere dejar de pelearnos por problemas coyunturales, y de discutir problemas del pasado y de pensar los problemas del futuro.

 

Fuente: La Nación

 

Otro Mundo lanzó Winter Ale, una cerveza de Invierno

Esta edición limitada elaborada con un complejo blend de maltas y lúpulos estará disponible exclusivamente durante la temporada invernal.

 

Junio 2017, Buenos Aires. Llegó el invierno y, como la mejor salida es quedarse en casa, Otro Mundo lanzó Winter Ale, una cerveza estacional elaborada 100% con productos naturales de primera calidad seleccionados por el Maestro Cervecero, e ideal para prepararse para la llegada del frío. Esta variedad se suma a las cuatro opciones que ofrece Otro Mundo actualmente en el mercado: Strong Ale, Golden Ale, Nut Brown Ale e India Pale Ale;  y se consigue en el tradicional envase de 500 cm3 a $59.

Resultado de una delicada combinación de maltas, lúpulos y la acción de una levadura de alto impacto aromático, Otro Mundo Winter Ale se caracteriza por la notable complejidad de esencias y sabores, lo que la hace ideal para maridar con las bajas temperaturas y las típicas comidas de invierno de elevado contenido calórico, como carnes bien sazonadas, además de ser una excelente compañía para quesos duros y chocolate amargo.

“Luego del lanzamiento de la India Pale Ale, nos propusimos volver al mercado con una cerveza estacional de características inéditas en el país. Por eso, nos sentamos con nuestro Maestro Cervecero, Marcelo Cerdán, a darle forma a la nueva receta de Winter Ale y hoy estamos muy felices de poder presentarla en sociedad. Confiamos  que será bien recibida por el público, quienes tendrán la posibilidad de disfrutarla este mismo invierno”, explicó Pablo Fazio, CEO y fundador de Otro Mundo Brewing Company.

Winter Ale de Otro Mundo contiene un complejo blend de maltas especiales que asciende a un 10% de su composición en base a dos variedades de maltas caramelizadas, producidas a partir de cebada y trigo malteado, respectivamente. Esta receta lleva el típico azúcar “candi” belga, adicionado durante el hervor del mosto. El contenido alcohólico es del 9%, su escala IBU es de 22 y no posee aditivos, conservantes ni coadyuvantes.  Se recomienda beber a una temperatura entre 6 y 8 °C. Presentada en el tradicional envase de 500 cm3, se consigue por $90 en bares, restaurantes y supermercados de todo el país.

MOVISTAR LANZA LA VENTA ANTICIPADA DE LOS NUEVOS SAMSUNG S8 Y S8+ CON UN PRECIO DIFERENCIAL

Los equipos incluyen Infinity Display, una pantalla que abarca de borde a borde el dispositivo, lector de iris y cámara Dual Píxel, entre otras innovadoras funciones.

Movistar informó hoy que sus clientes ya pueden acceder a la venta anticipada de los nuevos Samsung S8 y S8+ a un precio diferencial.

Los equipos pueden reservarse hasta el 8 de junio inclusive, ingresando a http://www.movistar.com.ar/promociones/samsung-s8.

La empresa ofrece los nuevos celulares Samsung a un valor promocional de $15.999 y $17.999 (precio al contado) para clientes individuos con plan One desde $600. Los clientes Premium y Emprendedores podrán adquirir ambos equipos a los mismos costos, con planes desde $580.

Todos los clientes de la compañía (Individuos, Premium y Emprendedores) podrán financiar la compra de estos equipos abonando con Ahora 18, con 18 cuotas fijas de $1085,88.- para el Samsung S8 y de $1221,66.- para el Samsung S8+.

Además, están disponibles en dos tamaños, Galaxy S8 de 5.8 pulgadas y Galaxy S8+ de 6.2. Este smartphone marca un hito en la historia de Samsung con Infinity Display, una pantalla única en su categoría, que permite una experiencia de visualización sumamente inmersiva en un dispositivo más compacto.

Otra de sus novedades es la incorporación de escáner de iris y reconocimiento facial como sistemas de desbloqueo. Para mayor privacidad del dispositivo y seguridad del usuario, pueden elegir entre 5 sistemas: escáner de iris, reconocimiento facial, huella dactilar, patrón y pin. Su cámara principal Dual Pixel de 12MP F1.7 diseñada para tomar las mejores fotografías aún en condiciones de baja luminosidad y su resistencia al agua al polvo, hacen al Galaxy S8 un compañero ideal para cualquier situación del día a día. Por otra parte, cuenta con el primer procesador de 10nm de la industria, que permite una mayor velocidad, eficiencia y rendimiento, con un menor consumo de batería.

Con este lanzamiento, Movistar continúa presentando productos innovadores, haciendo realidad ideas desafiantes que contribuyen a enriquecer el sector con una mayor pluralidad de iniciativas rupturistas capaces de transformar la vida de las personas a través de la tecnología de última generación.

Más información ingresando en: www.movistar.com.ar/tienda.

El poder de encontrar el sentido de lo que hacemos

Hace meses que me resuena un mismo tema. Me pongo a escribir sobre cómo ser más productivos y me atrae como un imán poderoso todo lo relacionado a descubrir el propósito de lo que hacemos y lo que nos motiva. Especialmente cuando me encuentro cosas que en ningún momento me pregunté para qué las hago o elijo, simplemente las hago. Hagan la prueba. Piensen en lo que hicieron estos días. ¿Tiene que ver con una elección verdadera o es más producto de la urgencia, para no fallarle a otro, por miedo a quedarse sin ese trabajo, o por simple desidia de no sentarse a armar una rutina que verdaderamente tenga que ver con sus búsquedas más profundas?

Reflexionando sobre esto di con el flamante libro The Power of Meaning (El poder del sentido), de la periodista Emily Esfahani Smith, que propone fijarnos metas ligadas al sentido de lo que hacemos más que en ser felices. Smith despliega a través de investigaciones científicas y vastos ejemplos las cuatro claves que considera que constituyen a la búsqueda de sentido:

El propósito. Ya hablamos varias veces sobre cómo conocer nuestro propósito impacta en nuestra productividad y es una de las claves de lo que nos motiva. Smith despliega diferentes ejemplos de personas con vidas muy distintas, pero traccionadas por propósitos claros. Como el de un exconvicto que lanzó una cadena de gimnasios luego de ayudarse primero a sí mismo y luego a los prisioneros con los que convivía en prisión, o el caso de un hombre que trabajaba como portero en la NASA y que le contestó al presidente Kennedy que su propósito era “ayudar a poner al hombre en la Luna”. Sea lo que sea que hagamos, necesitamos una gran razón que organice nuestras vidas.

Trascendencia. Para mostrar cómo la idea de trascender impacta en nuestra vida, en el libro se describe algo que experimentan los astronautas en el espacio que se denomina overview effect,” la experiencia de ver al planeta Tierra como un todo lejano y ya no poder acercarse a la vida en la Tierra de la misma forma. Para muchos la idea de trascendencia se liga a la creencia religiosa, vida espiritual, o en contribuir a una causa que consideran vital, sea lo que sea, se refiere a ser parte de algo que es mucho más grande que nosotros o que persigue un bien mayor que trasciende nuestra vida.

Storytelling. El cuarto pilar que señala me sorprendió como tal. Pero al leerlo entendí el sentido inmediatamente. Para Smith, poder hacer un storytelling de nuestras vidas, es decir, tomar nuestras experiencias sueltas y poder tejerlas como una narrativa coherente contribuye a ver con claridad el sentido de lo que hacemos. La psicología dice que uno de los bloques base de la construcción de una vida con sentido es la coherencia. Esto significa que las personas que transitan una vida con foco en el sentido no conciben a sus experiencias como aleatorias o desconectadas. Sino que trabajan duro para entender cómo las experiencias encajan juntas en una narrativa que explica no sólo lo que hacen, sino quiénes son y cómo llegaron a serlo.

La pertenencia. Ser parte de una comunidad genera mayor bienestar y sentido. En el libro se muestran ejemplos de comunidades reunidas alrededor de ideas tan distintas como culturas hay en el mundo, con una idea importante: la soledad, de la infancia a la vejez, impacta negativamente en la vida de las personas, en su salud y felicidad. Ser parte de algo, tener un lugar que significa algo para otros, ser nombrados por pares como parte de un interés común le da sentido a la vida. Sea la sociedad nacional de trompetistas o la de vendedores de cortadoras de pasto.

La buena noticia es que no tenemos que viajar a un monasterio budista en la India para preguntarnos por estos pilares en nuestra vida. Podés empezar por uno y trabajarlo ahí donde estás leyendo esto ahora. Yo me quedé pensando especialmente en el storytelling. Y aquí ando, tratando de conectar y entender mis decisiones y elecciones, proyectos y búsquedas como un gran relato que me defina.

Fuente: La Nación

Agendar intervalos como motor creativo

Estamos acostumbrados a marcar en nuestros calendarios las reuniones, los encuentros con amigos, la visita al médico o hasta el turno para las vacunas del perro. Pero, ¿alguien agenda los tiempos entre tareas? Agendar el no hacer puede ayudarnos con nuestras rutinas creativas y a encontrar mejores soluciones a los temas de todos los días.

Tres investigadores de la Escuela de Negocios de la Universidad de Columbia demostraron cómo influye el tiempo entre tareas en la calidad de su resultado final. En el paper Switching on creativity: Task switching can increase creativity by reducing cognitive fixation despliegan distintos experimentos que hicieron con grupos a los que les asignaban tareas creativas. De hecho vamos a intentar uno acá: suponé que tenés dos problemas creativos por resolver. ¿Cómo usarías tu tiempo?

A) Usás la mitad de tu tiempo para resolver el primero, y la segunda mitad para resolver el segundo.

B) Vas cambiando entre ambos problemas con intervalos definidos antes de comenzar, por ejemplo, cada cinco minutos.

C) Cambiás entre ambos problemas en los momentos en los que te parece adecuado.

¿Por qué no funciona la tercera opción? Cuando nos enfrentamos a problemas que requieren creatividad, usualmente nos encontramos con estanques creativos sin darnos cuenta, y eso es tiempo perdido en el que empezamos a girar entre los mismos conceptos. Así, la creatividad se vuelve un tanto estéril. No somos capaces de darnos cuenta cuándo es tiempo de seguir adelante. Por el contrario, cambiar regularmente entre dos temas con intervalos pautados resetea nuestra manera de pensar estos temas y nos permite mirarlos desde nuevos ángulos.

Hicieron un segundo estudio en el que se enfocaron en ideación creativa. En ese experimento, no se buscaban respuestas correctas, sino aumentar la creatividad, y el resultado fue el mismo. Un hallazgo del estudio es que las personas tenemos dificultad en identificar el momento en el que el pensamiento rígido se adueña de nosotros. En este caso, los participantes de un brainstorming que no saltaron de una idea hacia otra y se quedaron rumiando por horas las mismas ideas construyeron soluciones muy similares a las que venían construyendo dos horas atrás. Quienes respetaron un tiempo propuesto tuvieron resultados innovadores.

Otros estudios también apoyan la idea de que agendar tiempos de breve ocio entre las tareas aumenta la variedad de ideas. Entonces, entrar y salir a trabajar en las ideas con momentos de desconexión pautados es el arma secreta para dar con eso que buscamos. Agendar conscientemente breaks cuando estés trabajando en tareas que se benefician de un pensamiento creativo ayuda a lograr mejores resultados.

La propuesta de los investigadores es agendarlos como un tiempo más de trabajo, usando una alarma. Cuando el tiempo de trabajo creativo termina hay que parar y simplemente descansar o aprovechar para ordenar el lugar de trabajo, tomar un café o salir a estirar las piernas. Cuando el intervalo termine, volver al trabajo creativo. Cuando sacrificamos los breaks caemos en ideas redundantes. Y no sólo eso, entramos en una inercia de cansancio, mal humor y aburrimiento que resultan en un cóctel malo de digerir. Un modo de testear nuestro proceso de ideación es preguntarse si las nuevas ideas son realmente diferentes o mejores en calidad que las previas. Cuando la respuesta es negativa es cuando más se necesita el tiempo fuera.

Fuente: La Nación

No elijas snooze, es una trampa

Justo ahí, cuando estamos acurrucados en la cama, listos para girar, abrazar la almohada y dormir hasta el fin de los tiempos, suena el despertador. Entonces llega la tentación: ¿hacerle caso a la inevitable melodía y ponernos en movimiento o elegir la seductora dilatación de las obligaciones que propone el snooze?

Mis rutinas de este año me exigen que el despertador suene al menos tres veces por semana a las 5.50. Para los remolones como yo, un verdadero crimen. Todos los días elijo la opción de snooze en el teléfono -el sistema programado para que la alarma vuelva a sonar-, o pongo dos o tres alarmas con diferencia de cinco minutos entre ellas, que es lo mismo. Todo para tener la (falsa) sensación de estar descansando un ratito más.

Sé que no estoy sola en este placer culposo, pero vengo a romper con la ilusión. Más allá de darnos un gusto en ese instante, lo cierto es que le estamos jugando una mala pasada a nuestro cuerpo. El snooze no sólo no aumenta el tiempo de descanso, sino que confunde a nuestro cerebro y nos hace levantarnos más cansados que si hubiéramos puesto los pies en el piso con la primera alarma.

Es que este falso amigo reactiva una secuencia en los ciclos del sueño. Los biólogos Mitchell Moffit y Gregory Brown estudiaron su funcionamiento y explican que el ser humano cuenta ya con un reloj biológico que prepara al cuerpo para salir de las fases del sueño e ir entrando en la actividad con toda una serie de elementos químicos en juego. Y el despertador juega un perverso efecto en este ciclo: en muchas ocasiones, interrumpe esa secuencia de calentamiento de motores, con la que el cuerpo entra en lo que se conoce como inercia del sueño. Un estado en el que no se han completado las fases del sueño y que afectan el despertar.

Y aquí entra el encantador snooze: esta función empeora las cosas al inducir al cuerpo a un nuevo ciclo de sueño, con lo que la sensación de cansancio es aún mayor. ¿Su consejo? Despertarse todos los días a la misma hora, incluyendo fines de semana, y evitar pulsar el snooze por muy cansado que se esté y saltar de la cama al primer aviso.

Es que este falso amigo reactiva una secuencia en los ciclos del sueño. Los biólogos Mitchell Moffit y Gregory Brown estudiaron su funcionamiento y explican que el ser humano cuenta ya con un reloj biológico que prepara al cuerpo para salir de las fases del sueño e ir entrando en la actividad con toda una serie de elementos químicos en juego. Y el despertador juega un perverso efecto en este ciclo: en muchas ocasiones, interrumpe esa secuencia de calentamiento de motores, con la que el cuerpo entra en lo que se conoce como inercia del sueño. Un estado en el que no se han completado las fases del sueño y que afectan el despertar.

Y aquí entra el encantador snooze: esta función empeora las cosas al inducir al cuerpo a un nuevo ciclo de sueño, con lo que la sensación de cansancio es aún mayor. ¿Su consejo? Despertarse todos los días a la misma hora, incluyendo fines de semana, y evitar pulsar el snooze por muy cansado que se esté y saltar de la cama al primer aviso.

Pero al usar el snooze nuestros cuerpos reciben un mensaje confuso: a veces escuchamos el beeep y nos levantamos, otras nos quedamos en la cama otros 10 minutos, otros por 20. Elegir el snooze rompe el link mental entre la alarma y la necesidad de levantarnos, provocando que sea más difícil para nuestro cuerpo aprender cuando necesitamos dejar nuestro lugar de descanso.

Por otra parte, tampoco ofrece beneficios a corto plazo. Tener cinco minutos más se siente bien en el momento, pero ese tiempo no permite entrar en un ciclo de sueño profundo y reparador como para levantarse más fresco que cinco o diez minutos atrás. Mejor entonces poner la alarma a la hora que tenemos que levantarnos y saber que ese sonido reclama ponernos en movimiento. Como todo hábito, llevará unos meses adquirirlo, y una vez incorporado la promesa es que será más fácil de cumplir.

Recién tomé coraje para reprogramar mi despertador y que la alarma suene una única vez. Ya saben qué habrá sucedido si mañana llego tarde al trabajo.

Fuente: La Nacion