All posts by MartuRua

Periodista

CONTRA LOS SÍ CRIMINALES

¿Existe alguna manera más efectiva que otra de decir que no?

Hace un par de domingos, desde su columna, Sergio Sinay escribía sobre la importancia de saber decir que no. “Cuando el no se calla para evitar problemas, se transforma en fuente de nuevas dificultades. El sí fácil puede deberse al deseo de agradar, a la necesidad de ser querido, a no poder sostener argumentos, a evitar compromisos y hasta a la pereza mental. Cuando existe el no, el mismo sí deja de ser un reflejo automático”, describía, entre otros conceptos.

Su columna me llevó a pensar en la cantidad de veces que dije sí este año, que terminaron hiriendo a otros sí previamente asumidos y, especialmente, en cómo afectaron mi búsqueda de equilibrio entre el trabajo, descanso y tiempo creativo. Y recordé dos frases que me dijeron sendos amigos en los últimos días: “Basta de sí criminales, Martina” y “sabe decir que no te da poder”. Entonces me puse a investigar. ¿Existe alguna manera más efectiva que otra de decir que no? De acuerdo con distintos estudios científicos, sí.

En un estudio publicado en el Journal of Consumer Research, se demostró la gran diferencia que percibimos si contestamos a algo que no podemos hacerlo, o si contestamos directamente que no lo haremos. En el primer ejemplo se dividió en dos un grupo de 120 estudiantes. Ante la propuesta de aceptar un helado la mitad debía contestar no puedo comer helado y la otra mitad, no como helado. Luego de esto contestaron un cuestionario no relacionado con el estudio (para desorientarlos), y al salir de la sala se les ofrecía como agradecimiento un chocolate o una barra de cereal.

Lo que pasó fue que los estudiantes que contestaron no puedo comer… eligieron de premio comer el chocolate en un 61 por ciento de los casos. Mientras que los que contestaron no como helado sólo eligieron los chocolates en un 35 por ciento de los casos.

Un segundo estudio de los mismos investigadores trabajó con 30 mujeres, divividas en 3 grupos de 10, a las que se les pidió que pensaran en un objetivo a largo plazo referido a ejercicio físico y bienestar y las dividieron en tres grupos de 10. Al grupo 1 se le pidió que si se veían tentadas a abandonar el ejercicio, simplemente dijeron que no. Al segundo grupo se le pidió que ante la tentación contestaran no puedo perderme mi ejercicio, y al tercero, que la respuesta fuera no me salteo mi ejercicio. Luego de 10 días de prueba del grupo 1, tres mujeres cumplieron con los 10 días de entrenamiento. Del grupo 2 sólo una cumplió la rutina y del tercer grupo (las que contestaban yo no me pierdo mi ejercicio) 8 lo cumplieron completo.

Una de las conclusiones fue que las palabras que usamos no sólo sirven para tomar una decisión puntual, sino para alcanzar objetivos a largo plazo. Las palabras que usamos crean un feedback en loop que llega a nuestro cerebro. En el caso de contestar no puedo, el feedback que se repite es de limitación. La terminología indica que nos forzamos a hacer algo que no queremos. En cambio, con el yo no lo hago la respuesta genera una sensación de control y poder sobre la situación. Es el tipo de frases que funcionan para crear nuevos hábitos hacia lo que se quiere lograr. Algo que nos reafirma en lo que soymás que en lo que hago. Esos no alcanzan su máximo poder cuando para decirlos tenemos que dialogar con nosotros mismos. Y la manera en la que los decimos es tan poderosa que nos deja como la víctima de nuestras palabras o como los arquitectos de nuestras decisiones.

#ExpertosZonaJobs – ¿ES IMPORTANTE EL LENGUAJE NO VERBAL?

Hoy en la serie de #ExpertosZonaJobs conocemos a Samanta Capurro, consultora especializada en marca empleadora que nos habló de la importancia del lenguaje no verbal durante entrevistas y la manifestación de nuestra corporeidad a la hora de transmitir de manera efectiva lo que queremos contar.  

Entrevista completa:  #ExpertosZonaJobs – ¿Es importante el lenguaje no verbal?

Asistencia inteligente

Cómo aumentar el saber del ser humano a través de sistemas cognitivos

 

Imaginen que cuando llegan al trabajo tienen sentado junto a ustedes al mayor experto del mundo de su industria, que, además, entiende las cuestiones específicas de su rol dentro de su compañía determinada, en su país y cultura determinada. Al que le pueden hacer consultas de manera coloquial y hasta sabe, por su tono de voz y uso de palabras, si están con problemas o si acaban de tener una idea genial.

Esta es la promesa de la Inteligencia Artificial -IA, programas diseñados para realizar operaciones que se consideran propias de la inteligencia humana- aplicada a las profesiones para darle un nuevo sentido a nuestros roles dentro de las organizaciones. Muchas tendencias de este campo se presentraron IBM World of Watson 2016, en Las Vegas, ante más de 17.000 asistentes.

Un concepto novedoso fue el de pasar de hablar de Inteligencia Artificial a Asistencia Inteligente, que aumenta el saber humano a través de sistemas cognitivos. Estos buscan comprender al profesional en sus necesidades de información e interpretación de datos, pero también tienen en cuenta tanto sus emociones y contexto como el de sus clientes.

Una de las profesiones en las que más avances se han hecho es la medicina, donde, según Ginny Remetty, CEO global de IBM, dentro de cinco años no habrá médicos que no consulten a Watson o a alguna IA para elaborar un diagnóstico complejo. El poder de cómputo e interrelación de datos a prioridesconectados ya ha permitido dar con diagnósticos tempranos que salvaron vidas. Pero la potencia de la IA está permeando cada industria. Ya existen soluciones cognitivas para profesionales en recursos humanos, marketing, comercios, educación y servicios financieros, entre otras.

Estas soluciones aprenden en forma experta, algo que es crítico para los profesionales que necesitan descubrir insights ocultos en su masiva cantidad de datos, para entender, razonar y aprender sobre sus clientes, pacientes, alumnos. ¿Recuerdan Matrix, cuando Trinity se descargaba programas para aprender a pilotear un avión y en segundos era una experta? Bueno, sin necesidad de tener un enchufe en la nuca (menos mal) docentes, abogados, analistas de seguros, artistas podrán aumentar sus conocimientos y experiencia existentes al consultar a estos sistemas cognitivos, sin involucrar a un analista o experto externo. Esto da más poder para tomar decisiones informadas, cambia la calidad de las tareas de operativas a más cognitivas, permite vislumbrar oportunidades y tomar acción con confianza.

En el terreno del marketing, por ejemplo, vienen experiencias realmente distintas. Con el uso de IA se puede aprovechar una variedad de datos de comportamiento para comprender a los clientes y descubrir y crear públicos objetivos. La IA razona continuamente, procesando nuevos datos y modelos de conducta para que los profesionales puedan adaptar su segmentación de clientes rápidamente de acuerdo a los últimos modelos de comportamiento de los consumidores, a través de visualizaciones y representaciones en lenguaje natural. Suena bastante más divertido y desafiante que pasar meses haciendo un relevamiento de mercado.

Las empresas necesitan hoy aplicaciones y servicios de productividad con capacidades cognitivas, que digitalizan el contenido, las conversaciones y los flujos de trabajo para darles poder a sus empleados con la posibilidad de encontrar, conectar y trabajar con los expertos correctos; acelerar el acceso a contenidos y conocimientos relevantes, y proporcionar el tiempo y espacio para trabajar en forma más simple y coordinada. Si la promesa de los sistemas de Asistencia Inteligente se cumple, podremos transformarnos en expertos en cuestión de segundos y realizar actividades más creativas y de mayor valor. Porque, quién no quiere, como Trinity, ser un superhéroe en lo suyo?

¿Cómo usamos el dinero?

Claves para tener un registro correcto y planificar su uso de la manera más eficiente

El dinero interviene en nuestras vidas diarias de una manera casi constante. La plata que ganamos y gastamos es una fuente rica de datos sobre cómo vivimos qué se puede medir y procesar. Y con esa información tomar decisiones que nos ayuden a tener un mayor equilibrio y hasta beneficios que no conocíamos. Como no soy la más ordenada del mundo con el tema, hablé con el economista Ezequiel Baum, fundador de la consultora Trainer Financiero y autor del libro Ordená tu economía (Aguilar), pensado para mejorar la forma en la que nos manejamos con el dinero, para orientarme y tener un mejor registro y uso. Estos fueron los cuatro consejos para llevar a la práctica:

  • Conocer mi costo de vida. La mayoría de las decisiones económicas que configuran nuestro estilo de vida son inconscientes o impulsivas. “Este relevamiento puede ser tedioso como el conteo de calorías, pero nos invita no sólo a reflexionar si todo eso en lo que gastamos nos sirve (o nos hace felices), sino también si es posible obtener esos bienes y servicios a mejores precios o cambiar hábitos para tener un presupuesto más equilibrado”, explica. Si sumamos para un período determinado el valor de todo eso, conoceremos cuánto nos cuesta vivir y podremos evaluar si es posible vivir igual de bien más barato o gastar lo mismo y vivir mejor.
  • Contar con un presupuesto personal para orientarnos. Si nuestros ingresos tienen un número concreto, nuestros gastos, en teoría, no deberían salirse demasiado de esa órbita. En economía lo llaman Restricción Presupuestaria. Sin embargo, sin una planificación prolija, gracias al acceso al endeudamiento que nos posibilitan las tarjetas de crédito, podemos elevar nuestro nivel de vida varias veces más por encima de nuestras posibilidades. El problema es saldar todo eso cuando llegue el resumen. “Si pagamos en muchas cuotas sin interés motivados por vivir cada día al límite, lo más probable es que apilemos cuotas más allá de nuestra capacidad financiera. De ahí al pago mínimo hay un trecho muy corto”, explica.
  • El dinero quieto es un mal hábito. Muchos de nosotros tenemos dinero depositado en el banco o en casa sin que este tenga un destino claro. No se trata de una suma de dinero que podría funcionar como un Fondo de Reserva, sino plata que está perdiendo oportunidades. “Todo el dinero que tenemos puede generar algo de dinero extra si sabemos administrarlo, conocemos los riesgos y el momento en el que creemos que lo vamos a necesitar. Incluso el dinero que usamos a lo largo del mes, podemos colocarlo en fondos comunes de inversión súper líquidos y generar ingresos adicionales de corto plazo. En un mes puede parecer poco, en un año puede ser una diferencia muy interesante y gratis”.
  • Cultivar el hábito de la registración. Saber cuánto ganamos y cuánto gastamos en un período determinado nos puede dar un dato fundamental: saber cuánto podemos ahorrar. En la medida que seamos minuciosos y no subestimemos gastos hormiga (que en el día a día parecen mínimos pero que en un año pueden sumar miles de pesos) vamos a identificar cuánto de nuestro ingreso anual puede ser usado para objetivos de más largo plazo como cambiar el auto, mudarnos o juntar dinero para un emprendimiento. “Si orientamos nuestros esfuerzos de ahorro para alcanzar una meta que tiene un precio (o simplemente queremos ahorrar una cifra) vamos a poder darle seguimiento al impacto que tienen nuestros gastos en la posibilidad de alcanzar más temprano (o más tarde) ese objetivo”, cierra Baum. Bueno, tengo tarea en cada uno de los cuatro puntos, orden, registro, pensar qué hacer con un pequeño ahorro y armado de presupuesto. Manos a la billetera.

Red Hat forum, hacia un ADN innovador

En el marco del Red Hat Forum 2016, tuve la posibilidad de entrevistar a Santiago Lange y de moderar el panel de TELCOS. También de compartir algunas ideas sobre cómo son los líderes de empresas innovadoras ante más de 1000 personas que siguieron muy atentos y con aplausos interminables las historias de Santiago Lange y el discurso de Henoch Aguiar, entre muchas otras emociones. Fue una gran desafío que preparé por meses, valió mucho la pena, gran equipo.

fotomartu img_20161013_175100

jho_3204

El síndrome del impostor

Cómo evitar la sensación de “no estar a la altura” de lo que se espera de nosotros

“Es cuestión de días. Cuando tenga que dar la presentación se van a dar cuenta de que no entiendo el trabajo. No tengo la experiencia del resto de la gente del equipo. ¿Cómo no lo notaron al contratarme?” Con diálogos internos parecidos a estos convivo desde que empecé a trabajar hace 17 años, y es un sentimiento bastante paralizante que, paradójicamente, no disminuye mientras se gana en experiencia.

Como sólo podemos saber lo que pasa por nuestra cabeza pero no por la de los demás, decidimos livianamente que esta certeza de no estar a la altura es sólo nuestra, mientras comparamos nuestro razonamiento interior con lo que los demás muestran en su exterior. Esta sensación de estar engañando a todos los que nos rodean fue identificada en los años 70 por la psicología con el nombre de “síndrome del impostor”. La actual hipercompetitividad en las empresas y todo tipo de trabajos dispara estos sentimientos entre artistas, maestros, músicos, cirujanos o empresarios exitosos, nadie zafa de esta angustia que le mete palos en la rueda a nuestra productividad.

Pero calma, que si se lo están cuestionando es bastante probable que no sean impostores.Para el psicólogo Miguel Espeche, coordinador del programa de salud mental del hospital Pirovano, lo mejor es percibir más lo que hacemos que lo creemos ser. “Muchas veces nuestras acciones son eficaces, son buenas y ése es un buen espejo para mirarnos y decidir si somos buenos. Pero se nos activa una memoria de nosotros antigua que, por lo general, viene de épocas de la infancia en la cual por alguna razón nos sentimos inadecuados”, explica, pero advierte que esto es sólo un sentimiento. “Es importante darnos cuenta de que es una evocación y no una percepción de lo que somos, que lo que nos define es lo que hacemos.”

Según la doctora en Psicología Valerie Young, autora de Why Capable People Suffer from the Impostor Syndrome and How to Thrive in Spite of It, las mujeres somos más proclives a sentirlo, probablemente por un estereotipo machista que pone las competencias profesionales más en duda. Y que las cosas salgan bien no alivia el sentimiento. Cuanta más experiencia adquirimos, a esferas más altas de nuestra industria llegamos, pisando siempre en terrenos nuevos en los que nos sentimos extranjeros todo el tiempo.

En equipos de trabajo donde hay buena fe y un ambiente cuidado donde uno puede exponerse, los especialistas recomiendan compartir esta sensación de manea casi lúdica. “Todos a veces estamos sorprendidos de estar jugando en primera, poder decirlo en confianza y saber cómo le pasa esto a cada uno puede ser algo beneficioso para uno y para el equipo”, recomienda el psicólogo. Esa darnos cuenta de que muchas veces nos definimos y definimos a los demás desde los sentimientos. “Nos identificamos desde ellos y es un error, este es sólo un aspecto de la cuestión, pero es más importante lo que hacemos y también lo que los otros hoy ven de nosotros , aquellos que nos tienen en estima y de buena fe.”

Otra idea que alimenta al síndrome del impostor es la necesidad que tenemos de pensar que hay alguien a cargo con verdadero expertise, más cuando se trata de temas de medicina, leyes o gobierno. No soportamos la idea de que todos sean personas erráticas y con contradicciones como nosotros. Espeche recomienda desdramatizar el sentimiento y compartirlo: “Puede ser hasta divertido escuchar cómo siente cada uno que es Cenicienta y cómo cree que se sentirá cuando lleguen las 12. Pero lo importante es quedarse con que a las 12 el príncipe eligió quedarse, valoró otras cosas que no tenían que ver con la apariencia”.

Charla de Innovación para CEOS de la industria de la salud Latam.

El viernes tuve la posibilidad de conversar con 40 dueños, CEOS, gerentes de las pples. instituciones de salud privadas de Latam en el marco del evento anual Núcleo de Valor de la compañía Bionexo. Vimos obstáculos y amplificadores para innovar como organización con foco en los procesos y las personas. Gran desafío y gran experiencia, gracias Pablo Andrada por la confianza y la oportunidad.

20160909_141042_001

El efecto dominó: la adquisición de buenos hábitos puede generar una reacción en cadena

Luego de dormir ocho horas Laura se levantó energizada. Salió a correr, de regreso en casa preparó su desayuno favorito y sacó sus pendientes más complejos antes de las 11 de la mañana. Luego se dedicó a tareas más operativas y a resolver temas de la casa. Por la tarde trabajó un par de horas más y decidió leer por placer una hora antes de ir a buscar a sus hijos al colegio. La semana pasada, en cambio, la había arrancado distinta. El lunes durmió poco por un trabajo atrasado, se quedó dormida. No fue a correr porque se sentía físicamente agotada. Desayunó las galletitas que dejaron los chicos y no se movió de la silla por horas alienada por la cantidad de pendientes, aunque no logró resolver ni uno en su totalidad, su ansiedad la tuvo saltando de uno a otro hasta la cinco de la tarde con poca energía para el resto del día.

¿Les suena familiar? Muchos días suelen presentarse como una concatenación de actividades que dependen entre sí más de lo que creemos. James Clear, autor deChange Your Habits, the Science to Stick to Good Habits and Break Bad Ones, habla del efecto dominó. Para Clear, el movimiento de una pieza hace toda la diferencia de cómo se mueven las demás. Es bastante fácil encontrar este tipo de patrones en nuestra vida. En mi caso, las mañanas que salgo a correr almuerzo más liviano, o cuando ordeno mi habitación, por lo general tomo envión y sigo por alguna cajonera del baño o de la cocina. Pasa, ¿no?

Un estudio de la Universidad Northwestern de Ohio encontró que cuando las personas reducían su tiempo de ocio sedentario al día, también se reducía su ingesta de calorías. En el estudio no se les dijo a los participantes que coman menos, pero sus hábitos nutricionales mejoraron como un efecto colateral de ponerse en movimiento y abandonar el sofá. Un hábito generó el otro. El efecto dominó no sólo crea una cascada de nuevos hábitos, sino también un cambio en la propia percepción que tenemos de nosotros mismos. A medida que caen las piezas, una tras otra, vamos creyendo en nuevas características propias y creando hábitos que se basan en nuestra identidad.

Según BJ Fogg, especialista en cambio de comportamiento humano de la Universidad de Stanford, cuando nos comprometemos con una meta, por más pequeña que sea, tendemos a cumplirla porque la vemos alineada con “la persona que queremos ser” y la imagen que reflejamos. Pero atención, porque el efecto dominó se mantiene para los hábitos negativos. Los ejemplos son exactamente al revés como le pasó a Laura. No podemos nunca cambiar sólo un hábito para bien y para mal. “Nuestros comportamientos están siempre interconectados, cuando se cambia sólo uno, otros a su alrededor cambian a la vez”, dice Fogg.

Algunas ideas para tirar la primera pieza:

1. Empezar con una actividad que genere cierta motivación. Que sea algo pequeño y repetirlo consistentemente todos los días. No importa si es trascendental o mínimo. Puede ser mandar un mail importante, sacar la basura, arreglar el auto, 20 minutos de ejercicio, 10 de meditación, teñirse el pelo, llamar por teléfono a la mamá.

2. Mientras dura el envión de la primera actividad saltar rápidamente a la siguiente que genere motivación o esté en dirección a una meta. Repetirlas durante varios días, semanas.

3. Si la voluntad se empieza a quebrar, intentar partir la actividad en tareas menores.Chico y manejable debe ser el mantra para poder avanzar.

No hay que tirar las 28 piezas del dominó. El efecto dominó se trata del transitar y hacer evidente el progreso durante el proceso, y no en los resultados finales. Piensen en una sola pieza que el resto se caen solas.

Trampolines v. esponjas: la capacidad de escucha requiere participación con preguntas constructivas

Levante la mano el que se considere una persona que sabe escuchar a los demás. ¿Y el que cree que conduce su auto mejor que el promedio? Dicen los que estudian la economía del comportamiento que sobreestimamos nuestro modo de oír lo que los demás tienen para contarnos casi tanto como nuestra destreza detrás del volante. En ambos casos creemos que estamos por encima de la media. Hasta ahora, la mayoría de los consejos del mundo del management sobre las habilidades de escucha recomiendan no interrumpir mientras el otro expresa su idea, asentir con sonidos o expresiones faciales y parafrasear al que habla demostrando que se sigue su discurso. Sin embargo, nuevas investigaciones dejan a estos hábitos rengos ya que pocas veces describen a los verdaderos paladines de la escucha activa.

Jack Zenger y Joseph Folkman, CEO y presidente de la consultora Zenger Folkman dedicada al management, realizaron una investigación sobre la opinión de 3500 ejecutivos durante una capacitación en desarrollo de habilidades de coaching. Los asistentes eran evaluados por otros colegas en todos los aspectos que se necesitan para ser un buen coach, donde uno fundamental es saber escuchar. Del total se eligió al 5 por ciento señalado como los mejores en la escucha y se analizaron sus características.

Los hallazgos del estudio: una buena escucha es más que quedarse callado mientras el otro habla. Fueron mejor considerados los que hacían preguntas de una manera constructiva y disparaban nuevas ideas. Estos líderes promovían un diálogo de ida y vuelta, contra la tradicional idea del que habla versus el que escucha. La buena escucha incluye interacciones que construyen la autoestima del que recibe las preguntas, y genera una experiencia positiva de ambas partes. Se identificó como mejores “oyentes” a los que promovían una conversación cooperativa, y de “malos oyentes” a los competitivos, que buscaban errores y que aprovechaban silencios para preparar su respuesta.

Según Zenker y Folkman, en un ambiente de buena escucha hay lugar para el desacuerdo, pero el que habla siente que el que escucha está tratando de ayudar y no de ganar un argumento. Porque hace sugerencias y abre perspectivas a considerar, sin tratar de imponer pensamientos.

Amplificar a los demás. Los autores usan esta metáfora para contraponer tipos de receptores: esponjas versus trampolines. Como esponjas absorbemos lo que escuchamos, en silencio y soledad, lo que nos gusta y lo que no, y eso sólo nos “engorda” a nosotros. Como trampolines, somos plataformas en las que las ideas de los demás pueden saltar, balancearse, cambiar la perspectiva, tomar envión y enriquecerse. No todas las conversaciones requieren la misma atención y escucha. Los autores discriminan seis niveles: el primero, crear el ambiente para exponer ideas que presenten dificultades y temas complejos con libertad. Segundo, el que escucha elimina las distracciones externas para ponerse al servicio del que habla. Tercero, el que escucha se esfuerza por comprender la esencia del mensaje.

Luego proponen tres niveles de mayor profundidad. En el primero se observan y analizan las pistas del lenguaje no verbal del que habla, luego se busca empatizar con las emociones que transmite en su discurso sin juzgar y se ofrecen preguntas para clarificar y desafiar suposiciones de otros que den lugar a nuevas ideas, pero en ningún caso se intenta boicotear la conversación.

Me encantó la idea de ser un trampolín en la escucha para los demás. Dar energía, ser plataforma de lanzamiento para tomar impulso, ganar altura y ayudar a ampliar la mirada del otro antes de la zambullida.

Vinton Cerf: “En 2020 el 80% de la humanidad estará conectada a Internet”

Uno de los padres de Internet habló con LA NACION; entusiasmado con el avance de la tecnología al servicio de la salud, también advierte sobre una “oscura era digital” en la que usuarios, gobiernos y empresas deberán trabajar en mejorar la privacidad y seguridad de Internet de las Cosas.

Jefe de Evangelización de Internet es la descripción que más le gusta. Aunque también es Vicepresidente de Google, ganador del Premio Turing al aporte trascendental en Ciencias de la Computación y está considerado uno de los “padres” de Internet.

Vinton (Vint) Gray Cerf es una de las voces más autorizadas del mundo para analizar el impacto del avance de las tecnologías en la vida de las personas. En el año 1973 y como empleado del departamento de Defensa de los EEUU, Cerf (que entonces tenía 30 años), cocreó junto a Robert Kahn el protocolo TCP/IP que permitió que las computadoras alejadas entre sí se pudieran comunicar en forma confiable, y usando una red descentralizada, creando así las bases fundamentales de la Internet que hoy llega a casi cuatro mil millones de personas en el mundo.

A través de una videoconferencia que unió San Francisco con Buenos Aires casi sin interferencias, Cerf conversó con LA NACION en el marco del lanzamiento de becas de Google para investigadores científicos latinoamericanos. Vestía un elegante traje de tres piezas, una marca personal con la que se lo reconoce en todo el mundo. Un cordón con un chip colgaba de su cuello. Es su llave de “doble autenticación”, que usa para darle seguridad a sus comunicaciones. Explicaba sus ideas con la didáctica de un maestro y metió chistes cada vez que pudo.

Cerf ha advertido en reiteradas oportunidades sobre una “Era Digital Oscura” en la que se perderá mucho contenido digital.

-¿Cuáles son sus principales preocupaciones referidas al desarrollo de internet?

-Me preocupa la fragilidad de las infraestructuras en las que confiamos. Estamos a punto de ser invadidos por miles de elementos conectados: la Internet de las cosas en la casa, en la oficina, en el auto. La tecnología se nos hace muy cercana y confiamos mucho en ella, porque lo asumimos como natural. Bueno, todo eso es software. Y como es software tiene errores (bugs) y no siempre trabaja como lo esperamos.

Dos temas referidos a esto. Nos tenemos que asegurar que los que hacen estos dispositivos y quienes los conectan sepan cómo arreglar esos errores ( y esto, claro, incluye a Google). Y segundo, necesitamos que el público en general esté preparado para que estos sistemas no siempre cumplan con lo esperado y puedan reconocer esos fallos y actuar en consecuencia. Por eso en el desarrollo de internet hay muchos puntos clave: confianza, seguridad, privacidad y usabilidad, entre los principales. La obsolescencia del software y hardware y el resguardo de nuestros recuerdos, por ejemplo. Nosotros, las personas de tecnología, tenemos que pensar y trabajar seriamente porque son cosas que las personas usan en sus vidas diarias.

-Parecería que tanto compañías como los individuos reaccionamos una vez que hubo una vulnerabilidad o pérdida de información…

-Este es un punto muy debatido por estos días, las personas tienen que saber cómo usar internet de una manera más segura. Por ejemplo, cuando entrás a tu Gmail necesitás loguearte para corroborar tu identidad. En Google usamos una tarjeta como segundo factor de autenticación, para usar el mail o entrar a lugares, tengo que poner este pequeño gadget en el USB de mi computador y decirle doblemente que soy yo.

La encriptación de la información, darle códigos que la hagan más segura, será cada vez más relevante. También que las personas puedan reconocer los mails maliciosos y que buscan robar información e infectar sus dispositivos. La comunidad técnica, gobiernos y empresas debemos discutir más sobre la seguridad de Android. En noviembre es el Congreso mundial de seguridad que se celebrará en México; podés estar segura que estaré ahí velando por trabajar en soluciones conjuntas.

Es muy importante también que la gente use tiempo y energía entendiendo la importancia de la encriptación y seguridad de su información en tiempos de conectividad permanente.

-¿No tenemos más privacidad o es una privacidad distinta?

Creo que es importante seguir pensando qué compartimos y conectamos a internet. Pensemos algunos ejemplos. En tu casa podrás tener sensores de biotemperatura que graban la temperatura de las personas y del ambiente y la controlan de manera autónoma. Si alguien accediera a esa información podría sacar conclusiones de cuántas personas hay en la casa, de cuándo salen y entran y de sus actividades y podrían usarla con fines maliciosos. Darle seguridad a esto es fundamental.

Por otra parte podrías tener sensores que avisen cuando se generan movimientos inesperados y conectar las cámaras de la casa con la policía, que podría actuar de manera más eficiente. Pero entonces acá se presenta un gran reto. Queremos que cierta gente tenga cierto acceso en ciertos momentos, y que el resto del tiempo no tenga acceso alguno. Trabajar en estos permisos, tecnologías y su seguridad es uno de los principales desafíos a desarrollar.

-¿Cuándo se conectarán a internet los casi tres mil millones de personas del mundo que hoy no tienen acceso?

-Tengo una predicción para hacerte. En el 2020 el 80% de la humanidad tendrá conexión a internet. La mayoría lo hará desde sus celulares; también aumentarán las conexiones hogareñas. Los que faltan se conectarán en la próxima década.

La razón por la que todavía no se han conectado es que el costo de comunicaciones y telecomunicaciones es todavía caro, pero eso está cambiando. En 1979 pagué dos mil dólares por mi computadora, carísimo. Hoy se puede acceder a una por 200 dólares. Es verdad que todavía es una barrera para muchos, pero los costos están bajando. Lo que pasó en 2007 con el smartphone y su adopción cambió todo, por eso estoy convencido que en 4 años tendremos un panorama bastante más conectado.

-Cada vez hay más información a la que acceder y esta no dejará de aumentar. Pero ¿cómo se desarrolla un pensamiento crítico para entenderla y seleccionarla?

-Esto es súper importante. Tenemos tanta información, mucha está mal, mucha es vaga y mucha tiene altísima calidad. El pensamiento crítico es una habilidad que sirve para todo. Poder analizar lo que tenés, ver si es valioso y separar lo importante de lo no importante.

Por ejemplo cuando vas a Wikipedia. Es muy interesante ver los desacuerdos que se producen en muchas entradas. Creo que es un excelente ejercicio para el pensamiento crítico mirar cómo se dan esas discusiones. Es educativo en sí mismo. El pensamiento crítico no sólo se debe enseñar en las escuelas sino especialmente en las casas. Es una gran oportunidad para preparar a los chicos y empoderarlos para el futuro.

-Visitó cinco países de América latina, incluida la Argentina a fines del año pasado. ¿Qué impresión se llevó?

En noviembre estuve en Brasil, Chile, Uruguay, Colombia y Argentina. Pasé tiempo en escuelas, universidades, charlé con profesores, alumnos y también con presidentes y empresarios. América latina está lista para explotar con sus ideas relacionadas a la tecnología, y eso es lo que le dije a nuestro board de directores apenas regresé de ese viaje. Están muy equipados, los niños y jóvenes tienen un uso muy ávido de tecnología, se sienten cómodos con ella.

Están trabajando en investigaciones muy relevantes para la humanidad, como la detección temprana de enfermedades como la diabetes, algo que me interesa especialmente porque la padezco, o sensores para estacionamientos, muy útiles para las ciudades del futuro. Hay una gran calidad en la formación de investigadores Por eso veo tan importante apoyar las investigaciones en ciencia y tecnología que impactarán en los empleos y PBI de la región.

-¿Es más difícil predecir el futuro ahora de lo que lo era en 1980?

A mis 20 años, en 1963, trabajé en los motores de las cohetes para llevar al hombre a la Luna y esperaba que en los 80 hubiera lanzamientos periódicos y también esperaba autos voladores. Eso no ha ocurrido, pero logramos encender internet en 1983 y mucho ha pasado desde entonces. Tenemos 40 años de experiencia ahora y la capacidad de cálculo que antes no teníamos. No estoy muy sorprendido de lo que vemos hoy, porque es lo que las tendencias nos fueron marcando; y creo que lo que veremos de ahora en adelante también tiene que ver con las tendencias actuales de inteligencia artificial e Internet de las Cosas.

Hace poco mi mujer compró un vehículo Tesla que se estaciona sólo en el garaje; es muy importante la cantidad de sensores que tiene adentro, especialmente para que no se choque con mi Jaguar que está estacionado al lado del de ella (risas). Hay varios premios multimillonarios que destacan la innovación, y están llevando al desarrollo de la salud y la vida diaria a lugares cercanos a lo que pensamos como ciencia ficción.