Emiliano Kargieman: “Tendremos fábricas de paneles solares y manufactura pesada fuera de la Tierra en los próximos 15 años”

Minar asteroides, construir paneles solares en la Luna, poner una sede de una compañía en órbita y tener colonias semi permanentes en el espacio, son algunas de predicciones de este argentino pionero en el mundo de los nanosatélites

Treinta oradores nacionales e internacionales, investigadores y referentes con distintas miradas sobre el impacto de la tecnología en los campos de la educación, el trabajo, la salud y el mundo emprendedor fueron parte anteayer de InnovatiBA 2017, el evento de innovación organizado por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires en la Usina del Arte, donde se acercaron más de 1200 asistentes.

En ese marco, LA NACION habló con Emiliano Kargieman, fundador de la empresa de nanosatélites Satellogic, que la semana consiguió una capitalización por 27 millones de dólares de un grupo de inversión para continuar con la fabricación y puesta en órbita de cientos de satélites alrededor de la Tierra en la próxima década, similares al nanosatélite Milanesat, el sexto de la compañía, que puso en órbita hace dos semanas. La inversión le permitirá continuar con sus pequeños satélites, especializados en la obtención de imágenes de alta resolución e hiperespectrales (obtienen información en espectros no visibles para tener información sobre humedad, temperatura, etcétera).

Más nanosatélites

-¿Qué estamos aprendiendo con las constelaciones de nanosatélites?

-En lo que estamos trabajando en Satellogic es en cuantificar la Tierra. Estamos poniendo una red de sensores alrededor de la Tierra para poder medir lo que pasa en el planeta en tiempo real, para poder tomar mejores decisiones. El impacto real que eso va a tener está en cada uno de los individuos del planeta. Poder tomar decisiones que tengan un impacto mejor y más direccionado hacia lo que queremos en gestión de recursos naturales, en producción y distribución de alimentos, en energía. Que son los grandes temas en los que debemos optimizar al máximo lo que hacemos, para poder soportar la vida de lo que somos ahora, y por ahí 9 mil, 10 mil millones de personas en los próximos años.

-¿Cómo van a ser los próximos lanzamientos de Satellogic?

-En agosto lanzamos dos nanosatélites más. Y el año que viene vamos a lanzar entre 12 y 18, en 3 o 4 lanzamientos.

Minar asteroides

-¿Cómo vamos a usar el espacio estelar en los próximos años?

-Tiene mucho sentido empezar a hacer en el espacio ciertas cosas que hoy hacemos en la Tierra, por una cuestión económica y ecológica. En particular, creación de energía y manufactura, y lo que tiene que ver con la industria pesada. También el desarrollo de materiales en micro-gravedad. Un poquito más a largo plazo vamos a tener que ocupar de manera permanente o semi-permanente la órbita alrededor de la Tierra, y probablemente la Luna, para empezar a desarrollar la infraestructura que necesitamos para hacer generación de energía en el espacio. Para hacer explotación de recursos naturales de asteroides, por ejemplo.

-¿A cuánto estamos de eso?

-Está todo en el horizonte de la tecnología que estamos empezando a desarrollar ahora; vamos a poder empezar a aplicar esas cosas en los próximos 10 a 15 años en distintos niveles. Pero creo que hay ya oportunidades inmediatas, a empezar a desarrollar la tecnología que vamos a necesitar, como utilizar los materiales de un asteroide, quizás la mejor es capturar un asteroide, estrellarlo contra la Luna y eso requiere que tengamos una estructura para hacerlo.

-¿Cómo se captura un asteroide?

-Depende del tamaño del asteroide, pero puede ser tan sencillo como usar una red. No son tan sólidos como uno cree; la mayoría son como cúmulos de arenas, que flotan por ahí, unidos por un poco de gravedad. Quizás la manera más sencilla es de capturarlos es con una bolsa de 10 km de diámetro y algún sistema de propulsión muy sencillo. Que te vaya trayendo el asteroide de a poco.

-¿Te imaginás estaciones espaciales privadas en órbita?

Sí, completamente. Creo que hay un montón de cosas que empiezan a dar sentido a la micro-gravedad. El desarrollo de compuestos biológicos por un lado y en investigación, en medicina y en biología. Por otro lado en investigación de nuevos materiales, en cuestiones de óptica. Hay cosas que son muy difíciles de construir en la Tierra porque la gravedad molesta.

-¿Cuáles?

-Construir grandes telescopios en la Tierra es muy difícil, porque necesitás una precisión nanométrica sobre superficies muy grandes. Y la gravedad tiene efectos sobre los materiales que hace que eso sea muy difícil de lograr. En el espacio no tenés ese problema. Entonces hacer estructuras gigantes en el espacio tiene mucho más sentido que hacerlo en la Tierra; por ejemplo, granjas de paneles solares. Van a permitir bases de trabajo fuera de la Tierra.

Vivir en la Luna

-¿Los humanos vamos a vivir fuera de la Tierra?

-Iremos ocupando el espacio en olas. Me imagino estaciones espaciales privadas, la profesión de astronauta privado que por ahí se prepara 5 o 6 años. Estudia como si fuera el equivalente a una carrera universitaria, para tener la capacidad de hacer determinados experimentos en el espacio, y después se va por 6 meses en una estación espacial y gana suficiente dinero como para volver a hacer eso otra vez durante 5 años.

-¿Cómo influyen en esto los proyectos de Jeff Bezos de turismo espacial, o la posibilidad de reutilizar cohetes como está probando la firma de Elon Musk?

-El cuello de botella que tenemos hoy para muchas de estas ideas es el costo de poner cosas en órbita; estás hablando de materiales, el costo de un satélite de 10 mil a 20 mil dólares por kilo. Cuando estás hablando de poner gente en órbita, los costos se disparan.

Hacer cohetes reutilizables te puede bajar un 15% el costo, no va a ser un cambio revolucionario. Para ser un cambio revolucionario tenés que llegar a lo que es como el “ideal” del avance en tecnología para poner cosas en órbita, que sería tener la posibilidad de tener una especie de avión que despegue con una sola etapa, sin que desprendan partes ni nada, llegue a órbita, deje su carga y después vuelva a bajar, y que puedas reusar todas las veces que quieras.

-¿Qué se necesita para que esto sea una realidad?

-No tenemos desarrollada la tecnología que nos permita hacer eso. Veremos si serán motores de fusión de plasma, propulsión externa, microondas o con láser. Es un grupo de tecnologías que van a converger en los próximos 10 a 15 años que nos van a permitir hacer eso. Esa va a ser la verdadera revolución de salir de la Tierra. No creo que vaya a ser con la tecnología en la que hoy están invirtiendo Musk o Bezos, será una nueva generación de compañías. Mientras tanto, como pasos intermedios son muy valiosos, porque van a reducir los costos que existen hoy.

-¿Tengo que ir reservando pasaje a a Luna?

-Al principio vas a tener por un lado la explotación de una industria de subsistencia en la Luna. De extracción de agua, de oxígeno, como para permitir vivir de manera permanente y para generar, por ejemplo, combustible para cohetes. Creo que después vamos a tener una industria de construcción en la Luna para la infraestructura que necesitamos, para sacar de la Luna lo que fabriquemos. Eso en mi cabeza son trenes magnéticos, probablemente. O eventualmente quizás, un ascensor espacial.

-Dijiste que minar un asteroide puede ser más fácil que extraer petróleo.

-Un gran esfuerzo de desarrollo científico, tecnológico y de riesgo llevó aprender a extraer petróleo de la plataforma submarina. A miles de metros de profundidad. Ese esfuerzo es comparable en costos y en riesgo al esfuerzo de ir a minar un asteroide, y la recuperación de la inversión es similar. En ese sentido, si tuvo razón de ser para las empresas de petróleo empezar a hacer las inversiones para aprender a extraer petróleo de la plataforma submarina, es lógico hacer inversiones para extraer los materiales de los asteroides. Como tiene sentido económico, es muy fácil imaginar que eso va a suceder. La tecnología esencialmente la tenemos.

-¿Vamos a ir a Marte en 2030 como promete Elon Musk?

-Creo que Marte puede tener más un sentido mediático que uno real. La Luna es un objetivo mucho más razonable y más útil. Igual, me encantaría retirarme en Marte, así que le deseo la mejor de las suertes a Musk en su idea.

Inteligencia artificial y el futuro del empleo

-¿Hay innovaciones actuales que te inquieten?

Me inquieta el efecto que va a tener el desarrollo de inteligencia artificial en una gran distribución y reformulación y evaporación de trabajo a nivel global.

-Hay bandos de pesimistas y optimistas respecto del empleo de las personas y el avance de las tecnologías ¿Te situás en alguno?

Yo trato de ser realista. Estamos en un escenario donde gran parte de la población no va a estar en condiciones de aportar valor en los próximos 10 a 15 años. Y donde va a ser difícil reconvertir a esa gente para que pueda aportar valor. Entonces eso nos fuerza a pensar cómo hacer sociedades redistributivas y cómo sostener a una población que no va a poder insertarse en el tejido productivo. No solamente en la Argentina, sino en todo el mundo. Creo que lo que se viene ahora es mucho peor que esas dos cosas. Yo no me la puedo imaginar a priori sin un gran trabajo de coordinación, sin un gran trabajo de prevención, sin un gran trabajo de construcción de infraestructura. No me la puedo imaginar sino como algo realmente catastrófico.

Estamos en un escenario donde en los próximos 20 años los algoritmos van a generar más valor que las personas. Eso es lo que hay que pensar. Cómo en una sociedad así podés sostener los derechos básicos universales, de alimentación, salud, un techo, educación.

-¿La asignación universal te parece una idea viable?

-Es una idea que va en la dirección correcta pero no me parece viable. No me parece que vaya a funcionar. Me parece que hay otras ideas, como la de los activos universales básicos. Me parece un poco más adecuada. Me parece que tampoco va a funcionar y que tampoco es suficiente. Yo pienso más en cómo democratizar el acceso a ciertas tecnologías básicas que permitan a cualquiera convertirse en autosustentable, desde el punto de vista de la energía, alimentación, salud, comunicaciones y educación. Creo que pasa más por darle acceso a la gente a las cañas de pescar que al pescado.

Al mismo tiempo que veo este escenario potencialmente catastrófico, las mismas tecnologías que estamos desarrollando tienen, por un lado, el potencial de ayudarnos a atacar estos problemas. De adaptar la educación, la salud y el desarrollo profesional, por ejemplo, de manera masiva para que la gente pueda reconvertirse a largo plazo.

-¿Cómo está la Argentina de cara a esto?

-Nos da una oportunidad muy grande. Si vos mirás las olas anteriores de globalización y lo que ha pasado, hubo ganadores y perdedores. En la primera fue el grupo G7, en la segunda los países que se industrializaron rápido durante los 90s. Y creo que en esta nueva ola la Argentina tiene el potencial de pasar del 0,8% del PBI del mundo al 8% del PBI del mundo, si juega bien el juego que tenemos que jugar los próximos años. Eso requiere muchísima decisión y visión. Y una dirección que hasta ahora ha sido difícil construir; sobre todo, requiere dejar de pelearnos por problemas coyunturales, y de discutir problemas del pasado y de pensar los problemas del futuro.

 

Fuente: La Nación

 

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